martes, 5 de agosto de 2014

Descontaminado por la sombra del maestro

La luz, se detiene dentro del silencio
cansada y en ruinas
envuelve a la tanta carroña mal contada,
con el parlamento del súbdito.
Dueña de la vetusta ciudad que se desploma
quiere despertar de un mal sueño,
tiene el alma como naturaleza muerta.

La luz,
otra vez la luz, se detiene,
para gritar las roturas del tiempo,
remendar el pasado del muerto y sus palabras,
de un Abel que habla con Caín en zona prohibida,
El súbdito glosa a Quevedo,
enarbola las pancartas en una noche interminable,
y termina en basura de la basura,
como paisaje habitual

La luz, quiere poner freno a lo que piensa el Sol,
y saciar su sed
en el cuerpo de la noche.

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