jueves, 28 de enero de 2016

¡AQUÍ ESTAMOS CUBA¡

¡AQUÍ ESTAMOS CUBA¡
Por su vigencia, considero necesario volver a publicar este articulo.
Por Alberto Figueras Vidal

Cada vez que he tenido oportunidad de acceder y leer informaciones que considero reales y serias, coincidentes con mi forma de pensar, que exigen cambios con atrevimientos y justeza y sin miedo a las espinas del camino, me siento vivo, mi alma flota libre en un océano interior de añoranzas, hoy pérdidas.
Tengo la convicción de que es necesario escuchar a todos quienes en Cuba manifiestan interés en aportar ideas y esfuerzos por el bien del país, que no tiene que ver con las posturas políticas de muchos, sino con las convicciones filosóficas y éticas que están en la médula de todos los cubanos desde hace más de dos siglos de lucha, desde la época de los mambises. No se debe estropear la constitucionalidad haciendo oídos sordos a los reclamos de cualquier cubano, porque todos somos iguales y gozamos de iguales derechos, quien ejerce el poder lo debe tener por merced y por un encargo y mandato democrático de su pueblo, como honra que se le tributa y no como un derecho de que goza. La justicia es una sola y es vidente, no con los ojos tapados, pues debe ver con sus ojos los colores de la verdad.

Llevamos más de cinco décadas de autofagia, de errores reconocidos hasta por el propio impuesto, jefe de gobierno, el General Presidente. Existen en nuestro país el temor y la fragmentación, nos han llevado, no al borde de un abismo, sino al propio espacio vacío, al irrespeto, al descalabro y colapso de la sociedad cívica cubana, a la pérdida de valores y con ello al descenso en picada de lo económico, material y político en que estamos sumidos.

Estos errores lastran con grandes pesos el accionar y la propia calidad de vida de esta sociedad, pero poco a poco el pueblo ha ido saliendo del letargo de la obediencia indebida, gana cada día en conocimientos, se informa, compara, se hace más crítico con el inoperante sistema y la arcaica y vetusta dirección política administrativa que mal conduce el país y fuerza con su empuje toda la frustración y la crítica acumulada que nace desde la base.

Este incipiente pero poderoso despertar del letargo, remueve las raíces de la superestructura del régimen y hace que los agentes y fuerzas de la seguridad del Estado, vean con temor como se estremece el trono del palacio, trono que ellos mismos han pretendido eternizar desde el principio del propio asalto al poder, donde se propuso un incumplido programa populista de supuesta constitucionalidad y democracia, hoy arrecian las detenciones con un alto nivel de represión política sobre aquellos que presentan simpatías o realizan actividades a favor de la democracia, al estilo de la campaña del gobierno de China contra los uigures de Xiangjiang, negando las acusaciones que pesan en su contra y calificando de “mercenarios y traidores” las posiciones de los integrantes de la oposición pacífica

Esta es una revolución de falsos ornamentos, hace mucho que no nos deja ser ciudadanos, ni gozar de nuestra soberanía, no deja espacio para construir, confirmar y ampliar el poder, no permite aplicar una política como país que conforme una convivencia estable, se solaza en divulgar con demagogia el sacrosanto concepto de Revolución bajo un propio y diario concierto de trompetillas, donde se ha pedido justicia para unos, en disimiles tribunas, desbordando montes y mares y se aplasta con prevaricación la de otros con apócrifas mentiras llenas de argucias y malas condenas, lo cual afirmo, por haber sufrido el martirio en carne propia.

Se han borrado nuestros sueños y han impuesto otros con coacción llenos de utopía, sueños que vinieron en las mochilas de los mal llamados ángeles guerrilleros; aquellos que juraron en la cruz por nuestra tierra, ser verdes, que harían cambios radicales, con sus fábulas patrióticas. Aquellos que tomaron la ciudad sin derrumbar muros cuando apenas yo había nacido, con la oratoria inflamada llena de adjetivos hiperbólicos y de iteración que atraía a los epígonos para construir un país también verde como las palmas, para al final someternos a un poder omnímodo totalitario de corte rojo soviético, que nos segrega en nuestra propia tierra, que no nos permite la libre expresión, ni el acto creador de con todos y por el bien de todos.

Se conocen bien los problemas que padecemos, y se puede hablar de soluciones, pero los cubanos necesitamos una visión real del futuro, un pragmatismo en altas dosis para no caer en el riesgo de avanzar a paso doble y caer en el caos, ni hacerlo a paso de tortuga para no caer o incrementar lo mismo, estamos necesitados de resolver el problema de cambiar nuestra filosofía en una propia, favoreciendo la rapidez sobre la inercia y el letargo.

Dicen que errar es de humanos, pero aceptar estos errores es de sabios, salvemos con dialéctica lo que hay que salvar y cambiemos lo que haya que cambiar, para salir de este desierto, debemos aceptar lo errores para poder crear riquezas para resolver nuestras pobrezas materiales y espirituales, para no perder nuestros sueños, crear esas riquezas con una filosofía renovadora, que posea claridad y legalidad especifica e irreversible, para que inspire confianza. Se debe eliminar el irrefrenable y frenético control que posee el gobierno y el Estado sobre todos los aspectos de la actividad humana de los cubanos, eliminando la burocracia estatal creada por años, que es el mayor obstáculo que tiene hoy el gobierno del General Presidente y toda su vetusta dirección.

Los momificados conductores, enarbolan sutilezas semánticas, se escudan en su silencio socialista ortodoxo o hablan de un apócrifo espacio para el debate o la elección popular, que no permite comentar ni analizar ni rectificar los errores del pasado ni actuales, aquellos cometidos por esa lapidada burocracia que mantienen arcaicos discursos inquisidores y megalomaniacos, donde muestran fariseas propuestas de cambios, para confundir y silenciar. Los sistemas económicos y sociales inoperantes no se pueden resolver con paños tibios ni tímidas acciones ni hacerlos viajar sobre una hormiga, apartemos las ideologías y la utopía inmovilizadora de esta novela amarga  y sumémonos al vagón de otra historia.

Uno mi voz y voto a la propuesta del cambio integrador de la familia cubana, para con ello unir el espíritu de servir al pueblo de Cuba con amor, en la misión común de lograr libertad, democracia y la solidaridad a la oposición pacífica de la que muchos forman parte, por exigir justicia, transparencia y derechos para todos y para decir también:
¡Aquí estamos Cuba¡  

lunes, 25 de enero de 2016

VENTANAS ABIERTAS

VENTANAS ABIERTAS
Por Alberto Figueras Vidal

José Martí, (La República Española ante la Revolución Cubana, Madrid 1873) escribió:
 “Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y
consoladora de amores y esperanza”.

Hoy mismo de la sociedad cubana emanan los más diversos imaginarios acerca de hacia dónde, y de qué manera, se deben conducir los destinos del país. Estamos obligados a modificar la vida de la sociedad cubana, se debe comenzar un cambio para ponerla en movimiento, que se fundamente en los conceptos de pueblo, nación, cultura, vida espiritual, civilidad contemporánea, para dejar detrás las barreras psicológicas, los dogmas y criterios obsoletos de los actuales gobernantes. Se hace imprescindible rectificar los errores y reconformar sobre la base de la racionalidad principios sociales con visión integral de futuro en aras del desarrollo y preservación de la nacionalidad cubana, siempre volcados hacia la discusión popular y pública nacional de los problemas actuales.

Tampoco hoy se vislumbra esa visión integral de futuro, que parta de la coyuntura concreta actual, sin a la misma vez plantearse las más disimiles y complejas preguntas sobre la sociedad contemporánea, la crisis institucional y su filosofía, la propia globalización cultural y sus temas asociados, la anemia informativa que estamos padeciendo los cubanos como parte de una sociedad sobrepolitizada y la difícil vida espiritual y socioeconómica, que solo nos hace pensar en cómo resolver nuestras necesidades perentorias de alimentación, que presenta una tendencia creciente al debilitamiento ideológico, que ya no imagina ni actúa desde las coordenadas políticas ideológicas impuestas por más de medio siglo repleto de lastres, sociedad que ansía como garantía un debate popular real de lo que se desea en la Cuba actual y en la Cuba por venir.

No se advierten pasos que apunten a una dirección que estimule, ni siquiera ideas que den respuestas a nuestros males crónicos ni se divisan aquellos que den la sensación de resolver o definir los mas acuciantes problemas actuales y aquellos que se han ido envejeciendo bajo la sombra y las promesas incumplidas y la sombra de utopía del gobierno tiránico actual y esto se debe quizás a causa de la ansiedad que se padece o el desvelo de la vida diaria que se nos ha impuesto y que es lo que realmente demanda toda la atención de los cubanos.

Al repasar la plataforma programática del Partido Comunista de Cuba, en sus principios y objetivos programáticos, capítulo VI: Política Económica, creación de la base material y técnica del socialismo, podemos parpar que no existe ni un solo punto de ese programa que haya llegado a un fin exitoso. Los discursos e informes presentados por el actual General Presidente, se presentan como fuegos artificiales que se desvanecen en el aire, no se ven los frutos de la implementación del nuevo orden económico, lo cierto es que los temas de carácter propiamente relacionado con el funcionamiento social y político de la sociedad se desvanecen como pompas de jabón y los cacareados Lineamientos están desligado de una visión amplia del tipo de sociedad que se necesita en estos tiempos y no se cumplen con seriedad ni abordan los temas de la forma de participación democrática en las decisiones fundamentales ni en las cuestiones cotidianas del campo económico político y social.

No existe a nivel de estado, un cambio real de mentalidad, y este, se hunde en su infructuosa lucha contra la creciente corrupción interna, por lo inoperante de la propia gestión estatal y se enrosca en sus viciadas funciones internas y de relación, donde el unipartido asume a ultranza cuestiones netamente administrativas, dejando fuera el enfoque altamente necesario de los grandes temas políticos y sociales que están en las expectativas de grandes sectores de la población. Y al decir de Martí, en carta a Manuel Mercado el 11.02.1877…¨siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido¨.

Se puede identificar sucintamente y dentro de las tendencias principales dentro de Cuba, las expectativas generadas en los sectores de pensamiento cercanos a las interpretaciones más tradicionales y ortodoxas del Marxismo castrista oficial, que se manejan criterios y fundamentos ideológicos arcaicos que se orientan a buscar vías para mantener lo que entienden o mal entienden como el ¨poder revolucionario¨ y que en su esencia misma se ha visto y se ve opacado por un tipo de gobierno personalista y caudillista heredado, que violenta constantemente, los mecanismos de la burocracia del propio Partido que lo sustenta y transitivamente tiene sus efectos en toda la sociedad.

Por otra parte, existe un amplio sector popular que junto a las nuevas y no tan nuevas generaciones, están caracterizado por su alto nivel de instrucción e intelectualidad, que son partidarios de una reforma en los contenidos políticos-económicos y sociales y que observan como el actual Modo de Producción ha sufrido un proceso de retroceso en su poder estatal, por vetusto, debido al imperio del burocratismo y de la no comprensión de la dinámica dialéctica del devenir histórico. Este sector ya no se siente identificado con la generación histórica de 1959 en el poder, ni con la forma en que se han interpretado a nivel oficial los contenidos mismos de la ideología revolucionaria de los inicios, dando la razón a algunos de los defenestrados en los primeros años y siguientes, tildados como traidores en juicios de tribuna, encarcelados, fusilados o desparecidos, sino que este sector, trata de buscar nuevas fórmulas para iniciarse en el camino de la verdad, en el sentido de ampliar los mecanismos de participación democrática, con verticalidad en el respeto a derechos dogmáticos constitucionales, a la búsqueda de la unidad, para pensar y prever en la necesidad de acercar lo que ha de acabar por estar junto, para no seguir creciendo en odios, para no vivir dentro de los peligros infames y perpetuos de una batalla entre cubanos y a encontrar vías de solución a los serios problemas silenciosos por los que hoy atraviesa nuestra Patria.
El problema de nuestro país no es esencialmente económico, pues existen muchas potencialidades, el problema radica esencialmente en el depauperado y pobre ordenamiento político y social para producir la vida espiritual y material de las cubanas y los cubanos, que es como estructurar las dinámicas políticas, culturales, sociales y económicas dentro de una centrifuga, sin añadirles los condimentos de ética, de tolerancia y sin dignificar la diversidad de pensamientos y de criterios divergentes y convergentes y de valores propios de una sociedad de por si heterogénea, que han impedido consensuar un proyecto de país, con total ausencia en materia de dialogo social, reformas constitucionales y un ensanchamiento visible de las libertades y derechos individuales.
Para muchos, resulta muy complejo poder realizar un resumen exhaustivo de los deseos y anhelos de los cubanos, porque no existen en el país los mecanismos para poder cuantificar, ni existen foros públicos que permitan determinarlos, sumado a esto, lo complejo y diverso del pensamiento actual de la propia sociedad cubana, que cansada ya de una crisis general de más de medio siglo, ha reducido significativamente el apoyo incondicional al Estado como en los primeros veinte años de revolución, donde hoy, prima la apatía y la abulia y donde la mayoría aspira a una mejora sustancial de la vida material y espiritual, sosteniendo una mezcla de despolitización y hastío existencial que se une a la incapacidad estatal y a la pobreza ideológica propuesta por el estado y su minoritario partido y que se trata de imponer a ultranza por el gobierno autoritario castrista.
Hoy existe una creciente pérdida de credibilidad de las ideas sostenidas por la Revolución y del pobre horizonte utópico de emancipación, ha contribuido a que no tengan espacio suficiente para esconder el descalabro y desustanciación ideológica, pese a los pobres cambios cosméticos y que deja expuesto la inviabilidad del sistema.
No se podrá avanzar en reformas económicas y en la actualización del sistema democrático del país, hasta que no estén resueltos los problemas políticos, unidos a la necesidad de una alta dosis de flexibilidad que impida el posicionamiento del dogmatismo político existente en el actual régimen.
Se requerirá de un debate profundo de amplia concertación, donde no primen las decisiones de un grupo de iluminados o sus representantes, sino de los ciudadanos junto a un grupo de pensamiento que puedan profundizar y rescatar los fundamentos básicos con sentido armónico, socializador e humanista, que considere la visión y desarrollo social del país, las diferentes maneras que con claridad definida y meridiana, permita elevar las condiciones materiales, la implementación de mecanismos e instrumentos de garantías jurídicas y soberanía del pueblo, así como dignifique la sociedad y las personas frente a los mecanismos estatales de opresión burocrática, que se fomente el papel de las formas de propiedad y la reducción estatal, se implemente la visión estatal y la democracia real popular, los espacios de debate para todos, con impulso al nuevo papel de los mecanismos y medios masivos de comunicación con contribución popular, la libertad de expresión y otros derechos civiles y humanos, la diversidad de ideas con legitimación de las diferentes corrientes de opinión, entre otras.
Por otra parte, cualquier tesis que promueva la concentración de poder en mano del estado, un partido o otras entidades sería como una nueva forma de volver a clausurar el futuro del país. Sabido y demostrado esta, véase el ejemplo nuestro y el venezolano, que quien gana el poder del estado, termina imponiendo por determinado tiempo los designios de la clase que ostenta el poder al resto de los actores sociales, creo necesario que Cuba necesita con urgencia una legislación que imponga una limitación de los periodos de gobierno, lo cual sería un avance con relación al orden actual.
Es conocido también que el gobierno actual, controlador a ultranza, es una amenaza constante a las capacidades populares y a las formas de canalizar las opiniones y las opiniones de los más diversos temas, de ahí que soy partidario que la política oficial secuestra y mata los gradientes políticos de cada uno de los ciudadanos, por ello se hace necesario concebir grupos diversos en el poder del Estado como forma de integrar una real democracia participativa. Esto hace necesario que se prevea la aparición de grupos con contenido de clase y agenda política diferenciada, para conformar una sociedad compleja y plural, que exprese una nueva realidad sociológica, que elimine la asimetría de tipo social y permita a los ciudadanos presionar, evaluar y controlar a los políticos, más allá de los espacios actuales y de la propia influencia institucional y del partido, complementando la democracia con formato participativo y deliberativo que permitan analizar a profundidad los contenidos socio-económicos de la democracia y de emancipación no solo desde lo abstracto, sino generando espacios en todas las esferas, que permita disputar los existentes del actual sistema y superar la apología del comunitarismo, las miserias de una mal llamada democracia popular donde el líder omnímodo se encuentre en otra dimensión, donde se eliminen las carencias democráticas y las letanías cripticas de ¨Trabajar sobre nuevos métodos y estilos de trabajo¨, como casi siempre expresa el añoso segundo secretario M’V, en diferentes reuniones provinciales.
La actual situación del país, genera agotamiento y escepticismo sobre las posibilidades del futuro, caracterizada por la alta heterogeneidad social, donde aparecen y se fortalecen nuevos grupos sociales, existe un aumento de las desigualdades, un empobrecimiento y enriquecimiento de otros, etc., así como por procesos de cambios contradictorios de la estrategia política no coincidentes con las individuales, las actuales diferencia territoriales, la limitación en las nuevas aperturas y oportunidades económicas, las gran dispersión legislativa impuesta por el estado, todo lo cual provoca una amplia diversidad en los contenidos de la esperanza de futuro, lo que hace difícil su concertación en un ideal común. De igual forma existe un repliegue de los valores de los ciudadanos con aumento del des-comprometimiento y debilitamiento de los compromisos y un enquistamiento de las instituciones y estructura que limitan la participación social y política formales, debido a los excesos de centralización, verticalismo y paternalismo de la esfera política y del estado.
Los pobres salarios y la caída de las fuentes de ingresos no muestran recuperación frente a un cacareado aumento de un PIB, lo cual genera un raro sabor, dentro de un entramado y gama de acciones ilegales, semiilegales, informales y otras conductas corruptas disimiles, una especie de ¨huye pan que te coge el diente¨, que refuerza el individualismo, disgrega y polariza las aspiraciones y expectativas, aumenta y desvaloriza las reglas de conducta y de urbanidad de muchos cubanos.
Esta pérdida de esperanza no tiene su causa en la crisis económica, sino en la esencia misma del modelo social tal como fue impuesto en nuestro país en todo este tiempo, se ha perdido la dimensión de futuro ante un pasado y un presente que pretende ocuparlo todo, como un pulpo, lleno de tentáculos de una retórica idílica que se ha estrellado de forma dramática contra un muro de la realidad.
Generaciones enteras resultamos manipuladas sobre la base de la errónea ecuación oficialista y totalitaria de ver la esperanza en el llamado ¨ser revolucionario¨, como atributo humano y en desechar y no ver al hombre real poseedor de diferentes e infinitos atributos, por lo que sólo se alcanzó a satisfacer a un hombre enajenado, reducido por principio a una sola de sus facetas, como suerte de una parametración y practica exclusionista de lógica retorcida, supliendo con ideología mediocre y utopía barata su vacío cognitivo para ejecutar objetivos históricos y nunca formularlos, delegando las responsabilidades, sin cuestionamientos, a los hoy octogenarios gobernantes ¨que son los que saben lo que hacen¨ y si existen problemas o errores, fueron otros los que se equivocaron.
Negar la esperanza, es negar la vida, pocas cosas pueden haber más bárbaras que destruir la esperanza o negarla., por eso tenemos que tener las ventanas abiertas.


lunes, 11 de enero de 2016

UN ARCOIRIS PARA CUBA III Parte


UN ARCOIRIS PARA CUBA
Por Alberto Figueras Vidal

TERCERA PARTE
Nuestro Apóstol José Martí escribió:
 “Hay unas pocas verdades esenciales y estas caben en el ala de un colibrí”.
“Naturaleza es la legitimidad de diferentes opciones civilizatorias”.

En Cuba habrá que darle cabida al debate alrededor del concepto de sociedad civil y desde el nivel de ignorancia actual impuesto, se deben seguir alzando las voces, para tener en cuenta que el cambio o transición deberá prever un enriquecimiento en el camino de la democracia y se tengan en cuenta las discusiones de alternativas políticas legítimas, dentro de la nueva sociedad. Cualquier sistema político social que aspire a la estabilidad debe pasar necesariamente por un procesamiento de sus acuerdos y sus diferencias, para construir y aplanar los horizontes, los sentidos comunes en algún grado, como un derecho y un deber de la ciudadanía, ya que la única manera de conseguir la libertad y la democracia es considerándola dentro de un espacio público que garantice la libertad individual y social a todas y todos los cubanos, porque no se puede ser verdaderamente libre donde otros carecen de libertad y esto no puede ser visto como una utopía, porque pensamos que lo posible es casi siempre desde lo que se vive, pero lo que vamos viviendo modifica los límites de la posibilidad, a darse como un problema estrictamente político, de necesidades de la propia libertad, esto es una consecuencia de avance necesario, cuando se vive en libertad entre muchas personas y sobre disimiles campos, ella misma exige más libertad para todos. Deben buscarse respuestas a la desigualdad, a las diversas interpretaciones y compresiones del concepto de democracia, la diversidad, etc.
De 1959 a 1961 se vivió en nuestro país un tiempo de aparente ausencia de ideología, aunque tras el telón se cocinaba y aumentaban las luchas ideológicas, sectores dogmáticos y sectarios de las llamadas fuerzas revolucionarias en el poder, herederos del más rancio fundamentalismo estalinista se impusieron y bajo un seudoropaje de una defensa cerrada al proyecto social declarado que se creía construir, inculcaban una actitud de intransigencia y de intolerancia ante todo lo que consideraban diversionismo ideológico, rezagos del pasado, manifestaciones liberales, desviaciones sexuales, expresiones de religiosidad y blandenguería, desde mediado de 1960, el estado fue reduciendo el espacio público, cultural, de informaciones y de debate popular, hasta quedar solo una voz, la oficialista, incluso de aquellos que sin oponerse al régimen resultaban diferentes y se inclinaban a favor de otros conceptos ideológicos o filosóficos, apenas tuvieron margen para salir a la luz, el régimen alegó como razones, que la crítica le concedía armas al enemigo, radicándolas como medidas permanentes que crearon un clima en que se concebía el debate como una nefasta posibilidad de un cisma ideológico que desembocaba en el cuestionamiento a los más altos dirigentes y que ponía en duda el proyecto rebelde, se comenzó a ocultar información y a barrer los problemas para debajo de la alfombra, por ello en el proceso de transición se debe acabar con el tratamiento visto solo, desde la visión oficial, deberá garantizar que existan informaciones provenientes de distintas ópticas, que refleje esos puntos de vistas con seriedad, profundidad y con responsabilidad, reactivando los espacios de opinión con un debate respetuoso, con confianza y sin prepotencia, con voluntad política desarrollada por un trabajo organizado de reformación de las comunicaciones sociales con alta responsabilidad y profesionalidad, porque cuando se tiene verdadera fe en una idea renovadora no debe existir temor a confrontarla en la arena pública
El proceso de transición tiene que estar unido a una reflexión crítica del trabajo en lo formativo del Sistema educacional, como deber inexcusable, como una política consciente asumida durante el cambio, donde las instituciones y organizaciones deben tomar partido, para avanzar en estas nociones que frisan con un ideal emancipador y están muy cerca de la sociedad deseada, en lo que se refiere al ser humano como centro, sumida en la justicia, la equidad y libertad plena de valores emancipadores.
Reitero la necesidad a asumir durante el proceso de cambio y tránsito, la reivindicación de todos los cubanos con pensamientos diferentes y adversos, para no caer en la ignorancia culpable, que sostiene el actual régimen totalitario, de ser el único que sostiene la justicia y la verdad.
Carlos Marx y Federico Engels, siendo aún jóvenes escribieron que no se encontraban entre esos comunistas que aspiraban a destruir la libertad personal, que deseaban convertir al mundo en un enorme cuartel o en un gigantesco asilo. Nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad, en el nuevo entorno la justicia proviene de la reciprocidad entre la Libertad y la Igualdad, a mayor libertad mayor justicia y a mas justicia más libertad
Decir transitar hacia la democracia, es igual a decir, vivir en un régimen universalista, es el hecho de poder controlar de manera soberana el curso de la vida del hombre, afirmar la autonomía de las personas y permitir socializar los medios de producción, expresar el marco entero de los intereses de la vida humana y natural y llevar a la expresión política, basada en la posibilidad del vivir como convivir con dignidad, es un espacio político donde somos nuestros propios interlocutores, que sería el gobierno de nuestra opinión y esta opinión a su vez es un poder plenipotenciario que se define como soberanía popular.
Al operarse la transición se tiene que habilitar un conjunto que integre un mecanismo de ejercicio directo de poder, una representación política sujeta de modo vinculante al representado y existencia de mecanismos de fiscalización popular sobre las políticas públicas y de control ciudadano, sobre el ejercicio de derechos y deberes individuales, que incluye las más diversas facetas de problemas que se presentan en la vida cubana actual, las carencias económicas y políticas, el transporte deficiente, los bajos salarios, el burocratismo administrativo y político, el incomprendido sistema de elecciones, las disfuncionalidades estatales, los problemas y quejas redundantes, etc.
El proyecto que se proponga debe ser simple y complejo al mismo tiempo de su realización, en el que se identifiquen todos los elementos de cambio, se retomen los avances dialecticos y con ellos recrear una nueva tradición nacional, en la que no exista la intransigencia ni la exclusión al dialogo y donde prime el consenso pleno. Las cuatro letras del nombre de nuestro país representan, los horcones de la casa de nuestra sociedad, único espacio de convivencia para todos, en armonía y paz.
Hoy, en este espacio desgraciadamente, hacen presencia la desesperanza y las decepciones, no se manifiestan claramente las proyecciones sociales, que están enturbiadas por procedimientos de dirección enrarecidos por el descontrol estatal y espacios con fisuras y vulnerabilidades que afectan a la sociedad en general, donde esta sociedad vive internamente un momento caracterizado por una alta heterogeneidad social, donde surgen nuevos grupos sociales, aumento de las desigualdades, empobrecimiento y enriquecimiento, etc. y por procesos contradictorios en la estrategia de la esferas políticas que no siempre coinciden con los sociales, diferencias territoriales, aperturas económicas restringidas y otras de elevada diversidad entre los diferentes grupos sociales que hace difícil la concertación de un ideal común. Por otro lado, se tendrá que analizar que en la actualidad existe un proceso de repliegue hacia los valores familiares con un debilitamiento y descomprometimiento con los proyectos sociales, el estancamiento de las estructuras, instituciones y mecanismos políticos, el exceso de centralización, el paternalismo político y de estado, el traslado de la dirección de las principales empresas bajo inepta dirección militar, etc., el cuestionamiento del objetivo de los CDR, del pago del día de la Patria, para aumentar las arcas de la defensa y el militarismo del Estado, los sindicatos obreros al servicio de las administraciones estatales, la depauperación de los iconos de la Salud y la educación, etc., lo cual ha provocado desesperanza social, otro factor a tener en consideración se relaciona con los bajos salarios reales, jubilaciones y pensiones, asociado a la caída de estas fuentes de ingreso que provoca efectos directos en las capacidades para satisfacer las necesidades básicas y que a su vez han generado el surgimiento de acciones informales, ilegalidades, conductas corruptas disimiles, la famosa expresión, ¨estoy luchando¨, sinónimo de robo, apropiación indebida, malversación, cohecho u otros delitos, que hacen ver al cubano de hoy, como un individuo bandido, otros han reforzado su bunker de individualismos, debilidad en la solidaridad, disgregación y polarización de las aspiraciones y expectativas, amplia dispersión legislativa, etc.

La fragmentación de la sociedad cubana es un hecho indiscutible, la revolución se apoyó en una retórica idílica que finalmente se ha estrellado contra la realidad del modo más dramático que se pueda imaginar, según Henry Bergson, de cada diez errores políticos ,nueve consisten en seguir considerando verdadero lo que ha dejado de serlo, sobran los ejemplos y el décimo, el más importante, es no considerar verdadero lo que en realidad lo es, las tendencia actuales, donde las viejas generaciones fueron manipuladas por una ecuación errónea que oscureció su esperanza, las nuevas generaciones desde hace decenios se venía convocando a ejecutar objetivos históricos, pero nunca a formularlos, se ha ido perdiendo espacio en la crítica y la investigación, con una enseñanza fallida por lo uniformante y centralista de sus opciones , con el slogan de que, los de arriba saben lo que hacen,
Los cubanos que emigran, están huyendo porque no soportan ver cómo las nuevas generaciones deberán vivir lo mismo que sus abuelos y la historia se repite sin saber por dónde comenzar para terminar.
Los cubanos se cansan por los problemas políticos y es que la economía está en bancarrota junto a la mala dirección de los gobernantes y acólitos, por la falta de poder y democracia participativa del pueblo para decidir qué hacer con su país, porque se le tronchan los sueños verdaderos cansados de vivir bajo la utopía castrista, por que cambian las leyes siempre a favor del estado, porque no hay proyectos serios que brinden esperanzas, porque están agotados de pedir favores y trabajar en vano, por miedo a las represalias de la dictadura totalitaria, que reprende solo porque se piensa diferente a ellos, porque no aguantan más las cantaletas y mesas redondas sin sentido, por marchas impuestas y de base ideológica errada, porque no se resuelven las necesidades básicas de un pueblo. Las falsas esperanzas de un mañana mejor adornados de frases revolucionarias obsoletas,
Hoy los jóvenes están cada vez más condicionadas por la obsesión de la inmediatez tecnológica y muchos están en la búsqueda casi desesperada de una identidad perdida o se autodenominan apolíticos, cuando nuestro presente se hace tan urgente que olvidamos el pasado, incluso el reciente y no divisamos un futuro claro ni cercano, cuando parece llegada la hora de la estampida de la piara y la aspiración de muchos es emigrar, abandonando el país o acogerse a una ciudadanía extranjera por la  perversidad y estupidez manifiesta de un gobierno que quiere imponerse a capa y espada a todo un pueblo, que no escapa de una adversidad histórica y es incapaz de controlar por lo ineluctable de insensatez canallesca actuante en la cúpula gobernante, por un gobierno incapaz de ver su propia esencia devastadora de generaciones y cercenadora de esperanzas que quiere seguir escribiendo la historia de su maléfica existencia y cuando se derrumba ese espacio de la cuatro letras, CUBA, se hace necesario despertar la luz y hacer salir el arcoíris, porque se impone la hora de construir un camino de esperanza como entidad propia en el plano social, como una percepción intersubjetiva compartida de posibilidad de destino común que se despliegue con concertación de diferentes debates, búsquedas conjuntas con posición ética en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud, con la identificación de un horizonte concertado de posibilidades de progreso futuro, la disposición a la concertación de la diversidad incluso en el conflicto y las contradicciones, a escuchar con candidez y comprender los argumentos de los otros, a proponer, discutir y aceptar perspectivas de cambios diferentes a las propias, a negociar y encontrar terceras vías, encontrar la solidaridad, priorizar las necesidades de otros o carentes, tener sensibilidad para distinguir a los otros y la opción de la praxis de actuar de forma individual y colectiva con responsabilidad.
Todos sabemos que cuando hay demasiadas restricciones a la libertad individual o colectiva, se restringe igualmente la esperanza individual y colectiva, con el cambio y transición, apartemos con delicadeza a quien crea que, en la Cuba de hoy, nada puede cambiar, esto es porque no esperan un mañana mejor, ni siquiera para sí y nunca será capaz de generar esperanza.

La Esperanza está en el futuro, no debemos negarla para no negar la vida misma, pocas cosas existen más bárbaras que destruir o denegar la Esperanza de una sociedad. Unamos los colores de virtud y formemos un arcoíris para Cuba.

UN ARCOIRIS PARA CUBA II Parte

UN ARCOIRIS PARA CUBA
Por Alberto Figueras Vidal

SEGUNDA PARTE
Nuestro Apóstol José Martí escribió:
 “Cedan el paso los tímidos estériles a los prudentes que han sabido respetarlo”.

En nuestros días resultan frecuentes los diálogos y temas acerca de los posibles cambios y de transición política económica y social, variando las extensiones, el grado de diferencia o la radicalidad de los puntos que se esgrimen. Si hacemos una mirada retrospectiva a la historia desde que los cubanos ilustrados se pronunciaron de la realidad política del país en relación con la metrópoli colonialista, se podrá obtener evidencia de la diversidad de criterios acerca de la naturaleza de la nación y de los proyectos propuestos desde entonces, donde se debatían los puntos políticos, económicos y otros desde diferentes aristas o ángulos de cambios en los que se expresaban con diafanidad, que dieron un cierto basamento de constitucionalidad en tiempo de provisionalidad y donde los sueños y utopías buscaron casi siempre la articulación constitucional abarcadora y consensual, iniciando los diálogos y debates por los aspectos más importantes, creando un clima de confianza.
Es lógico que no exista un pensamiento unánime en los asuntos socio políticos y/o económicos, pero si es lógico que estos se tengan y se sostengan mediante diálogos, intercambios y discusiones abarcadores de esa realidad sin exclusiones ni de conversar sobre temas más o menos profundos en uno u otro ámbito de nuestra realidad, porque eso daría vitalidad al cuerpo social dentro de un ámbito de racionalidad y dentro de la verdad, la civilidad, el respeto mutuo y la aceptación seria de la pluralidad, lo contrario mancharía la unidad nacional.
Después de un largo periodo de inmovilidad relativo en cuestiones sustanciales, Cuba y su pueblo han de agigantar el paso, se impone la celeridad útil de nuevas acciones que transformen con cambios estructurales y de conceptos, el actual sistema comunista ortodoxo en otro con base a la reconciliación, dejar de ser un sistema fosilizado, donde se elimine el autoritarismo, el castrismo, las justificaciones ideológicas amorfas, la sucesión generacional dinástica impuesta y la represión y violación de derechos humanos, civiles y constitucionales. No un cambio irracional en el terreno socio político y económico, sino el cambio racional discutible, que vaya más allá de la ontología que se propone seguir, para que incluya la vida concreta individual y colectiva, la convivencia cotidiana de aspectos fructificadores y con la madurez necesaria para aplicar los principios de cambio sin incurrir en contradicciones y llegar a la convivencia humana razonable y pacifica
Existen muchos puntos en la Constitución reformada que no han sido desarrollados hasta hoy, se necesita en el tránsito y cambio, un debate social sobre el sistema político cubano sobre la propia Constitución, que cuente con un Estado visible, sobre lo que se establece, sobre los preceptos de los derechos que otorga y sobre los deberes que prescribe, se debe desarrollar una amplia discusión y debates sobre los temas constitucionales en todos los niveles de nuestra actuación política y de todos los ciudadanos, soy de los que están a favor de la celebración previa de elecciones para una Asamblea constituyente, como organismo responsable de redactar la nueva Constitución cubana, se deberá enmendar las desviaciones entre la norma escrita y la practica institucional y la propia práctica política y esta última se atenga estrictamente a lo regulado en la Ley, para ello se debe incrementar de manera compulsiva el conocimiento de los preceptos constitucionales en todos los niveles de enseñanza, habilitar mecanismos de cumplimiento y de comunicación social en los diversos medios y tribunas políticas. No se debe dejar pasar por alto como un tema capital en el proceso de cambio real estructural y de conceptos, la nueva articulación de los poderes estatales, Legislativo, Ejecutivo y Judicial

Se pretende una nación sin las existencias de mordazas, con posibilidades de criticar más allá de la voluntad de la dictadura que con sus dogmas rígidos y periodismo doctrinal de argumentos, discursos y consignas arcaicos nos aprieta, con su silencio informativo, ausentes de críticas y cuestionamiento en su actuar, de manera que la opinión refleje la realidad que pueda influir en la sociedad en general, sin la estatalización de la propia vida de la sociedad, sin la centralización del poder político en un solo partido o grupo de poder que se inmiscuye hasta en los asuntos domésticos de los ciudadanos, sin prohibición de sindicatos independientes ni huelgas, sin la avasalladora propaganda que se nutra del culto a la personalidad al líder político supremo con apología y fotos por doquier, en cualquier valla, en cualquier oficina gubernamental, en revistas o periódicos y cualquiera de los medios de comunicación, sin economía centralizada decadente ni su imparable y creciente corriente de corrupción y latrocinio estatal, sin sueldos ni salarios míseros, legislaciones asfixiantes, sin el férreo control y represión política de un nacionalismo de corte chovinista militar, sin borrar historias amargas de nuestro pasado reciente, como por ejemplo, el caso del Remolcador 13 de marzo, que el 13 de julio de 1994, con 72 personas a bordo y a siete u ocho millas de la bahía de La Habana, fue embestido y hundido, casi en las propias narices de los guardacostas de la TGF del MININT, por 2 remolcadores, el Polargo 1 y el Polargo 2, con un saldo de 41 muertos, entre ellos diez menores de edad y de esa y otras historias casi nada se conoce, queremos escucharlas.

Hay que cambiar y tener en cuenta todo lo que afecta a los cubanos, cualquiera que camine las calles de Cuba y que sencillamente quiera escuchar, comprende la magnitud de las demandas sociales y políticas acumuladas y expresadas con mucha similitud en vastas zonas de la sociedad cubana, existen muchos desafíos de lo que dar cuentas, otros nuevos no bien diagnosticados, quejas por la falta de alimentos por los altos precios, por los bajos salarios, dolores acumulados, por la apatía de las autoridades, por la corrupción administrativas, por la discriminación racial y de géneros, por el transporte, la basura, etc. Debemos socializar las discusiones con voluntad política y disposición de medios y recursos para hacerlo. La realidad sociopolítica establecida en el país después de 1959, esta plena de sectarismo y la intolerancia ha caracterizado la praxis política signada por el aislamiento reciproco de sus actores, los seguidores y los que se oponen al actual régimen.

Los cubanos todos, que desde el indio Hatuey y por siempre, hemos querido una Patria libre e independiente, soberana y desarrollada con derechos y garantías sociales para todos, no hemos sabido beber de la sabia de esa historia, del legado de nuestros patriotas y héroes, de nuestra propia cultura, no se ha sabido ni se ha podido realizar un examen interior que nos permita proyectar una nación democrática fuerte y perdurable, las carencias políticas han sido muchas. Es hora de un análisis de las actuaciones y de revisión de los conceptos políticos, de revisión de las ideas y discursos con base propia y amoldadas a nuestras condiciones, que rebele las fisuras y muestre las vulnerabilidades, es hora de evocar un proyecto ético donde prime el respeto a las opiniones encontradas, a los diversos matices políticos que posibilite la unidad, el reconocimiento y la legitimación de las diferencias en un ambiente democrático, sano y pluralista.
Se debe vincular a todos los cubanos, a todos los ciudadanos estén donde estén, ya que la sociedad es la base esencial de la democracia participativa, como expresión de sus propios intereses y con respeto a las diversas opciones que se presenten, adecuando y moldeando los mismos, sobre la base de las demandas y mandatos que puedan surgir, escuchando los reclamos para que sirvan de retroalimentación y permitan tomar las diferentes acciones que afiancen el diseño estratégico del proyecto de cambio, sabiendo que la democracia no elimina los conflictos sino que los regula en forma pacífica, viable y ordenada.
Los procesos sociales y políticos no son evidentes en sí mismo, se necesitan analizar múltiples conceptos para su compresión ya que son procesos complejos que incorporan en su amplio spectrum un conjunto de procesos particulares en los diversos niveles políticos, económicos y sociales.
Al analizar el proceso de transición, así como los conceptos que permitan ver el desarrollo dialectico de la historia, se aprecian modelos teóricos que sintetizan los diversos procesos de transición concretos, de aquí que la política es un recurso principal que en cada proceso trae sus propias reglas y permite la sistematización cognitiva de hechos probados, la reflexión, el ejercicio prospectivo y las formas de actuar que viabilice las diferentes opciones. Considero que se debe partir de los dos referentes históricos conceptuales básicos, la democratización y la liberación política, ya que concierne a las formas de conocer y discutir prácticas políticas, cambios y arreglos institucionales, conductas y valores a diferentes vías alternativas, que conduzcan a formas superiores de convivencia democrática. Se necesita conseguir una relación horizontal con la sociedad, el Estado y el Gobierno y por tanto no invasiva sobre estos temas, con cambios importantes en la Carta Magna.
Resulta importante que quien obtente el poder político, gobierne desde una dinámica deliberativa en el seno de los órganos políticos y de poder y en esta gestión tener en cuenta los criterios de la ciudadanía, como punto decisivo para ahondar y perfilar los temas democráticos e incorporar cuestiones trascendentales. Esto dependerá de la participación ciudadana y de los criterios expresados en todos los espacios que existan y en los nuevos que se puedan construir.
De hecho, habrá que estructurar una metodología para descentralizar la economía estatal, dar las adecuadas garantías al naciente sector privado, alargado y fortalecido esto, al sector productivo con todas las exigencias tributarias, las formas de ayuda a aquel que pueda quedar al margen del reordenamiento económico, un pleno acceso a la información, saber integrar los esfuerzos con la diáspora, es decir la relación entre el país con su emigración, fortalecer la institucionalización y un aumento sostenido en el equilibrio entre las diversas ramas del poder político.
Se deberá trabajar de manera urgente y necesaria en un modelo propio cubano, de aplicación gradual, de forma sustantiva, que genere un desarrollo sostenible y de mayores libertades. Se hace necesario comprender la mejor forma de promoverlas y trabajar de manera decidida y adecuada para facilitarlas, sin cansancio y abogando de forma madura y responsable por los cambios necesarios y que deben incluir las aspiraciones que nos vienen de Martí, hasta hoy frustradas, la independencia nacional, la justicia social, un buen gobierno con autonomía y prosperidad nacional sustentable.
En el año 1959, el poder político revolucionario encarnaba el destino histórico del país, al establecerse la identidad entre Patria, Cuba y revolución, que pasó del punto, a que la Revolución era un Estado, un gobierno y un liderazgo, de esta manera se completó el silogismo, si Cuba era la revolución y la Revolución un Estado representado por un líder, este era Cuba misma, la voluntad de la nación era la voluntad del líder, el Comandante, siendo esto hasta los días de hoy una construcción ideológica, que es inadecuada para nuestro futuro, aun pleno de insatisfacciones latentes atemporal entre un presente y un eterno futuro y para la transición propuesta, se debe borrar este presente y apelar a las palabras de Martí, …¨Con todos y para el bien de todos¨…,eliminado las falencias, las insuficiencias manifiestas, las actuales tendencias negativas y los vicios que se han entronizado junto a la corrupción en el sistema político y económico del gobierno actual y dentro de la propia ciudadanía y de esta forma lograr la concurrencia de un pacto con democracia participativa, Estado de Derecho, institucionalidad, transparencia sin secretismo de las arraigadas y discrecionales actitudes en el aparato administrativo y político del Estado que devienen en autoritarias y arbitrarias y que desbarran los derechos ciudadanos y hasta la propia institucionalidad.
El proceso de cambio institucional deberá tener en cuenta otras actitudes profundamente perjudiciales, para el funcionamiento del sistema de gobierno a implantar, como lo es la que se deriva del Burocratismo vicioso de la Administración Pública, en las que sus prohibiciones priman sobre el análisis y la voluntad política, así también se atribuyen funciones que no le corresponden al intervenir y regular relaciones sociales. Por otra parte, la castración de la participación democrática, el exceso de centralización con amplia limitación en las prerrogativas de los poderes locales, la incapacidad de los medios de comunicación en general, deberá transitar hacia una posición que permita brindarle a la sociedad la información para el análisis de los principales temas del país y para trasladar las demandas populares a un gobierno responsable, eficiente, transparente y balanceado.
Existen muchísimas cosas que unen a los cubanos, desde la historia pasada hasta una vida compartida por generaciones enteras, también otras que nos han separados en los últimos tiempos, donde se han erosionados y desmoronado los paradigmas de las visiones que compartíamos de antaño. La sociedad cubana ha cambiado y los sujetos sociales se han transformado o están en camino de transformarse, somos más cultos e instruidos, estamos compuestos por varias generaciones de disimiles vivencias y formas de pensar y por tanto de una conciencia social diferenciada, con tendencias en su conjunto a considerar la prosperidad y la autonomía como elementos centrales del modo de vida y de producción en que se quiere vivir. El tránsito a una nueva y más moderna Cuba, no debe presentarse como un elemento que no tenga en cuenta la unidad de las aspiraciones colectiva, donde prime la intransigencia y el dogmatismo actual, sino que como un arcoíris de unidad e ideas diferentes, se levante nuestra Patria, que de hecho y de derecho deba contener los preceptos en que cada cubana y cada cubano, sientan que tienen oportunidad de concretar sus proyectos de vida individual de desarrollo ascendente y que se garantice el futuro de sus hijos y demás descendientes, que dependa del talento y del trabajo honesto y no de un Estado benefactor, patriarcal y autoritario, con un ordenamiento jurídico férreo, abusivo y apretador, que ahogue sus sueños e ilusiones. En el ámbito internacional se deberá reformular nuestras relaciones internacionales, incrementar el uso de instrumentos monetarios mercantiles, lo cual no riñe con el propósito de erigir una sociedad equitativa y justa.
Trabajar en la reunificación de la diáspora, cerca de 2 millones de compatriotas viven alejados del país, de ellos según cifras del censo del gobierno noteamericano,1 785 547 cubanos y sus descendientes viven en Estados Unidos y de ellos 1 213 438 viven en el estado de la Florida, en particular en el condado de Miami-Dade y se conoce que ansían y buscan por lo general un tipo de relación más normal con su tierra de origen y sus familiares cercanos, buscan la posibilidad de participar de forma activa en la vida política, económica y social del país, estos temas deben también formar parte de la agenda de transito como elemento indisoluble del proyecto de cambio.
Es y siempre ha sido una diáspora heterogénea, de flujo unidireccional, donde existen criterios divergentes, circunstancias económicamente disimiles, identificaciones culturales variables y es particularmente complejo el vínculo emotivo con Cuba, unos que se ven como exiliados o refugiados políticos, otros que no han desarrollado una conciencia opositora y no se identifican como exiliado por haber emigrado en búsqueda de mejoras personales, pero esto no excluye que se deba elaborar un proyecto compartido con vista a un mejor futuro, ya que la diáspora persistirá también en el futuro, para lo cual se deben establecer como premisas, el respeto mutuo, que cada ser humano debe ser reconocido como tal y debe respetarse su derecho a expresar sus ideas en todos los ámbitos y sobre todos los asuntos, la voluntad de dialogo ya que no se comparte el futuro si no hay un intercambio entre quienes se han conocido realmente, si no se discuten las discrepancias y no se exploran los resquicios y las oportunidades que da un dialogo abierto y sincero y los cubanos, donde quieran que residan, deben ejercer su derecho a dialogar. También el respeto y el dialogo requieren del reconocimiento de derechos de participación pluralista en tales intercambios y de un clima humano y político que los garanticen y promuevan, requiere de la eliminación de las actuales trabas legales y logísticas gubernamentales que dificultan e impiden los intercambios, la eliminación de los permisos adicionales, de los tramites de entrada y salida para los cubanos, a nadie que no tenga una causa criminal pendiente radicada en un tribunal nacional o internacional, se le debe impedir el acceso a su país de origen en virtud de su ideología o afiliación política o por haber ejercido su derecho a expresar sus opiniones en o sobre cualquier país. 
Se necesita buscar un ambiente de cooperación con la diáspora cubana, que marche por encima de las diferencias remanentes, que permita la suma y multiplicación de talentos y esfuerzos sobre los logros alcanzados y por alcanzar por Cuba y por su diáspora, que se enfoque en la generación y uso de capital humano, social y financiero.
Se deben cambiar preceptos constitucionales, para poder realizar el reconocimiento a la doble ciudadanía y otras extensiones legales, como el derecho al voto en el extranjero a quienes salen o han salido del país de manera permanente o definitiva, de forma que puedan participar en el proceso político de la patria y sean eliminados los conceptos de que los emigrados son traidores y se borren las malas ideas de que los contactos regulares y sostenidos entre los cubanos de aquí y los que viven y trabajan en el exterior ponen en peligro a los residentes del país. Se sabe que mucho de estos emigrados salieron de Cuba temiendo la persecución, el encarcelamiento, la tortura e incluso la muerte y por tanto no deseaban regresar al país, por otro lado, muchos fueron casi deportados de forma subrepticia, como lo fueron muchos de los llamado marielitos, sacados de prisiones o de hospitales psiquiátricos, obligados a marcharse a la fuerza bajo conminación de largas penas si no lo hacían, como forma de expulsar a sus opositores, previo Acto de Repudio y manchas de huevos, jalones, golpes, piedras o escupidas, a su vez todos estos emigrados han perdido sus derechos civiles, políticos y sociales, incluyendo el derecho a poseer y mantener sus propiedades en el país, un conflicto sumamente polarizado donde numerosas familias se dividieron, muchas amistades se rompieron y la emigración se transformó en un virtual destierro sin posibilidad de relocalización.
Con relación a los cubanos emigrados, el proceso de cambio y transición deberá tener en cuenta un procedimiento que permita establecer un ministerio o algunas dependencias administrativas subordinada a la presidencia del Estado, para integrarse con la emigración con suficientes recursos financieros, técnicos y humanos, tomando lecciones de las actuales tendencias mundiales. Se deberán permitir, de surgir, la creación de alianzas estratégicas entre gobierno y la sociedad civil de manera que se identifiquen claramente los objetivos a seguir en cada sector de la emigración, ya sean profesionales, religiosos, etc. Destrabar la homologación de títulos y diplomas de estudios, fomentar cursos e intercambios culturales y científicos con el exterior, fomentar los proyectos de naturaleza social
Se deberán actualizarlas leyes que permitan regularizar y normalizar los procesos migratorios y las relaciones del país con la diáspora, de manera que se logre un patrón de migración circular que alivie la pérdida definitiva de recursos humanos por el actual flujo unidireccional hacia el exterior de los que emigran y no se obstruyan las actividades transnacionales, que permita que los emigrados puedan realizar inversiones en Cuba y se superen las barreras de las exiguas actividades listadas y autorizadas a los cuentapropistas, que apenas se trata de una economía de subsistencia, se deberá definir solo el campo de actividad económica estratégica que el Estado deba preservar y permitir que todo lo demás sea gestionado por iniciativa de cualquier cubano, del sector no estatal. Este tema traería una redimensión e incentivaría la entrada de un mayor volumen de remesas, capitalizando la economía y creando condiciones que permitan sostener el nivel de consumo que se prevé con el cambio con la inyección inmediata de cientos de millones de dólares al sector no estatal emergente, esto a nuestro leal saber y entender, enviaría un mensaje claro al exterior, que sabemos no pasara inadvertido por otros gobiernos, organizaciones multilaterales, fundaciones, ONG, etc. interesadas en invertir en Cuba. En este siglo XXI, marcado por los procesos de globalización Cuba tendrá que marchar de forma sistemática y permanentes hacia formas legales que acomoden la creciente transnacionalidad de su población y se logre la integración de la indivisible nación cubana.

Creo que el diálogo o el debate de construcción, tiene que ser el espacio donde en la mayor equidad posible se permita exponer los puntos de vistas con palabras transformadoras y escuchar los otros puntos de vistas, con respeto, sin tratar de descalificar ni desacreditar al que tiene una posición contraria, sino que debemos concentrarnos en el análisis de los argumentos que se proponen, sobre la base de la estrecha interconexión que debe existir en la reflexión y la acción, para así alimentarnos del bien, de forma recíproca y de esa manera unirnos como cubanos, integrarnos y unificarnos en una visión compartida , cambiar todo lo que se tiene que cambiar, evitando los límites e incomprensiones con el oportuno debate, para no caer en la falta de cultura del debate que nos ha caracterizado en los últimos tiempos y que se ha centrado en tratar de descalificar a quien tiene una opinión distinta y que tiene como causa la no existencia de espacios sociales y públicos visibles, causas que hoy amordazan esa cultura real del debate y solo se recrean en el marco formativo es por ello, que al decir de un psicólogo, ex director de un periódico cubano oficialista, los avatares de la historia reciente nos han desdibujado mucho de los imaginarios más compartido. No existen dudas de que también hay elementos terriblemente reticentes al cambio propuesto

UN ARCOIRIS PARA CUBA

UN ARCOIRIS PARA CUBA
Por Alberto Figueras Vidal

PRIMERA PARTE
El Generalísimo Máximo Gómez Báez, en la Proclama de Yaguajay escribió:
 “Yo aconsejo para Cuba, un abrazo fraternal que apriete y una para siempre, el augusto principio de la nacionalidad cubana”.

Desarrollar un proyecto de cambios, que una los colores de ideas políticas en nuestro país, necesita ante todo el análisis de premisas teóricas, así como la comprensión detallada de los conceptos de democracia o acuerdo pluralista y de libertad política, con una apertura gradual y controlada en sus límites y alcances, elementos que permitirían entender un proceso de cambio y la continuidad a una transición política que enmarca el mismo, toda vez que el conocimiento de estos conceptos es de vital importancia para la aplicación de buenas prácticas políticas y a su vez conlleva a un profundo análisis de conductas y valores imperantes en el propio proceso de transición, la corrección o mejoras de los asuntos y temas institucionales que permitan un desarrollo armónico y estable, que consolide una forma superior de convivencia democrática en todos los autores de la sociedad cubana, unidos, como los colores de un arcoíris, sin excepciones de ninguna índole, además y sobre todas las cosas ver las diferentes caras que se presentan al realizar el análisis politológico que envuelve a una transición política. Caras con un desarrollo consensual y otras con un complejo y no deseado desarrollo conflictivo.

Ambas situaciones se pueden analizar con una mirada previa a nuestra historia más cercana, que permita con una sincera e imparcial visión, contribuir a su entendimiento y fijar o delimitar sin tapujos la naturaleza y la dinámica de los hechos que influyen en lo político, lo económico y lo social, fijando oportunamente los límites de un movimiento, con un orden democrático de amplia plataforma y plural participación. Aunque como dijo el Dr. Eusebio Leal, en la apertura del encuentro "Un dialogo entre cubanos" (19.04.2012): "hay ciertos atributos que son indispensables para poder batallar. El primero es tener el valor para poder decir, en el momento oportuno y en el lugar adecuado, corriendo a veces el riesgo, lo que uno quiere y debe hacer, …digamos con toda franqueza, si es el cambio, la transformación del país, digámoslo también. Hay mucha ignorancia sobre ese particular, fuera y dentro de Cuba. Una gran ignorancia".

Lo único que mantiene a Cuba en las tinieblas en plena era digital es la falta de voluntad política, todavía hoy, las autoridades no aceptan que ningún cubano, a pesar del alto nivel de instrucción adquirido, pueda tener una idea diferente a la oficial en materia política, económica o cultural. Consideró que “aún los desaciertos más grandes de la gente o de un país, hay que encararlos para no dejar cuentas pendientes”. “evitar las verdades prolonga los malestares”, todo es política, aun así, la política es un campo minado en condiciones de totalitarismo, nunca se sabe cuál podría ser el paso que le cause a una persona una ‘explosión’, así que la mayoría de la gente elige el silencio y la parálisis y esa enajenación de los cubanos, ese miedo cerval a la castrocracia, es lo que los lleva a apuntar una y otra vez al adversario equivocado. Nadie parece comprender que, si todos los inconformes con la realidad que nos impone el poder de los octogenarios, se enfocaran dentro nuestras voluntades y energías en accionar y dejasen de pensar solo en sí mismo para defender la sociedad plena, descubriríamos que juntos, podríamos ser esa persona que intenta cambiar las cosas.

Ya conocemos la parodia, de que Cuba se sigue desmoronando, de prisa y sin pausa. Hace poco leí en un artículo que los cubanos, no emigran, sino que los cubanos huyen, que se van de Cuba hasta para el mismísimo infierno, como quien escapa de un callejón sin salida, a lugares con y sin nombre y se van para donde puedan. La razón principal del éxodo cubano ha sido, y es, el desastre que ha creado el desgobierno en la isla de Cuba, como la prueba irrebatible de que con independencia de cualquier factor externo, la causa fundamental radica en la inviabilidad del modelo económico y la falta de libertades ciudadanas, por lo cual, ninguna de las medidas dictadas desde 1959 hasta hoy ha podido detener el flujo permanente de cubanos hacia otras partes del mundo, esta situación ha hecho de la diáspora un proceso sostenido en el tiempo. Cambiar estos hechos sería el principio del fin del éxodo, que es decir también el principio del fin del castrismo y esto se logra con una transición política.
No se podrá ver el concepto de transición, solo en el marco de la teoría del cambio político como el intervalo de tiempo de cambio de un régimen político a otro, donde el régimen en el poder defiende los intereses de la clase dominante que ostenta el poder del Estado con arreglo a sus prácticas institucionales, políticas y normas jurídicas, sino también en el otro, que por consenso pleno, trata de definir y establecer sus nuevos conceptos, de hecho la propia historia da como premisa que todas las sociedades por causal dialectico cambian de forma de gobierno periódicamente debido a que la vida y desarrollo de la propia sociedad y sus nuevas generaciones de humanos, evolucionan, adquieren y sostienen perspectivas y análisis novedosos, revolucionando los patrones anteriores.
Dentro de la sociedad civil de nuestro país, existen distintas visiones con sus objetivos declarados para el tránsito hacia un estado de derecho, están los que sostienen a capa y espada los fundamentos del actual régimen, están los que pretenden alcanzar el poder desde las urnas con simples e utópicas exigencias al gobierno actual, los que tienden a la acción y confrontación directa para desbancar del poder a los actuales gobernantes unipartidista y los que divisan el camino mediante un protagonismo ciudadano que impulse a la desobediencia ciudadana civil pacífica y generalizada, como forma de protestar de todos los ciudadanos y la manifestación protagónica de todo el pueblo.
El Statu quo del actual gobierno cubano, sostenido por el discurso de hace pocos días del propio General Presidente, cual disco rayado, niega con sus hechos y palabras que la historia es mutable y presenta estancamiento en las propias categorías filosóficas del marxismo-leninismo, negando la dialéctica materialista, la ley de la negación de la negación y otras más de su propia base ideológica comunista, sin querer entender que las nuevas generaciones y las no tan nuevas, evolucionan y tiene derecho a cambiar para bien de todos.
En nuestra visión, al realizarse el cambio o transición del autoritario régimen castrista a uno democrático, se deberá pasar por un intervalo en el que las practicas estatales y políticas de la elite castrense en el poder se vayan desmontando y cambiando al otro, en el que la definición y funcionamiento de las estructuras de gobierno y del estado y sus prácticas políticas se sometan al escrutinio, análisis y discusión de todos los cubanos sin excepciones, garantizados por los derechos establecidos en la Constitución de la República, que también de hecho, deberá revisarse, así como por el respaldo de los ciudadanos en general.
La base de la democracia está en los propios ciudadanos cubanos, no tenemos la ciudadanía por merced, sino por derecho, pero no debemos solazarnos en esta afirmación, porque la aplicación de la propia política como fundamento filosófico nunca ha sido un campo donde sobresalga la realización humana de los cubanos, en la cual tiene un bajo puntaje en la esfera ética en el propio sentido político, en la aplicación y manejo institucional e incluso por el propio déficit psicológico de los que mal dirigen y de los que se dejan mal dirigir incluyendo una constante inmadurez psíquica política bastante generalizada. Nosotros somos cubanos y reconocemos en todos los compatriotas la cubanía, por que nos une la identidad cultural, nos unen aún las diferencias y nos une haber nacido en esta tierra
Para poder considerar la naturaleza del proceso transicional, habrá que entender que existen dentro de nuestra realidad y nuestra dimensión histórica, perdidas de valores reales, de las características de por si ficticias, de los temas que fueron impuestos por el régimen actual desde hace 57 años, bajo una sombrilla cargadas de estrellas de utopía y globos desinflados de insondables descalabros socio económicos y políticos.
El tiempo pasa y la historia ha cambiado y con ella la realidad cubana de hoy que exige un cambio de pensamientos, existe una ley importante, señalada por Carlos Marx: Cuando cambia la infraestructura, necesariamente cambia la superestructura, Cuba debe renovarse y debe cambiar, para que se cumplan las palabras del Padre Félix Varela, Tiene que ser Cuba, una Cuba sana y salva, una Cuba renovada y diferente, una Cuba con esperanza y concordia, una Cuba de reencuentros, eso si, sobre una base, porque somos un pueblo con una historia gloriosa.

El juicio del valor surge entonces cuando se verifican condiciones que hacen nacer la duda de lo prometido y acerca del valor deseado y nuestro conocimiento no solo es una comprensión adquirida, es dominio de nuestras propias vidas, es dominio de lo real que se vive o se mal vive, no solo de la verdad abstracta, sino de la razón, de la practica humana diaria y la dialéctica demostrada hasta hoy en nuestro país y de lo que se necesita para salir adelante con un cambio y no es por el mero saber o querer, como algo que se contempla desinteresadamente en Cuba, sino que pretende exponer ideas que nos saquen de esta incertidumbre y mejore la calidad de vida. No se pueden ocultar nuestras precariedades económicas y políticas, habrá que develarlas y asumir con valentía los defectos, no debe primar el miedo a las espinas del camino, sino señalar con noble intento las faltas, la ausencia del examen oportuno y la revisión real de las faltas en las actuaciones de los propios conceptos políticos errados de los que hoy sostienen el poder a ultranza, de las mentiras y de aquellos argumentos adornados con falsos ornamentos, con pérdida de las perspectivas del momento histórico, que representa una transición e incluso algo que se ve mucho en la realidad del actual régimen en la penalización severa de lo trivial, de los conflictos de todo tipo y en la pérdida de perspectivas de los momentos históricos de la Cuba del Siglo XXI y de la propia evolución global en la esfera económica política y social.

En la transición se busca la democracia, que es pura pedagogía y a la vez la educación es pura democracia, es decir, la democracia educa y la educación democratiza, por ello la democracia más que una forma de organización política es una forma de vida, un ideal ético que establece como valoración, primero, que es democrática una sociedad que coloca absolutamente todos sus miembros en situación de participar en iguales condiciones, en lo que la sociedad tiene de bueno y por otra parte con igual valor, es democrática una sociedad en la que la flexibilidad de su estructura, asegura una continua readaptación de sus instituciones, mediante la acción y reacción como otras formas distintas de asociación, o sea, que la gente se va asociando y se va relacionando y esto va generando nuevas formas institucionales acorde a las nuevas situaciones.

Se necesitan construir espacios de sentido común para forjar una real democracia, eso aún es una asignatura pendiente por mucho dentro de una sociedad instruida como la nuestra, con miles de profesionales y técnicos graduados, aunque para la instauración del cambio propuesto y una real democracia, no se necesita del culto exquisito del saber leer y entender, si bien esto es necesario para el impulso económico y el desarrollo técnico y científico de cualquier nación o sociedad, no lo es para la democracia, la cual se marchita con la intolerancia existente hasta hoy en nuestro país, enredadas en las madejas de telarañas de historias mal contadas y otras escondidas o no contadas con puro secretismo, que esperan una luz para salir a la palestra pública.

Con la transición se busca y se añora el orden político de una democracia, este orden es un medio, no es la democracia misma, sino que es una herramienta, la mejor que se ha encontrado hasta ahora para realizar los fines que le corresponden y pertenecen al vasto campo de las relaciones humanas y del desarrollo de la propia personalidad del hombre. Se busca el sufragio universal directo, la responsabilidad de los elegidos ante los electores, aquellos valores que satisfagan las siempre crecientes necesidades materiales, espirituales, culturales, deportivas, recreativas, sociales, económicas y políticas del hombre individualmente y de la propia sociedad en su conjunto, en fin, todos los factores en lo que se llama habitualmente ¨gobierno democrático¨, no solo como el objetivo final, porque no tienen un valor absoluto, sino que tan solo y nada más incluya, los mejores medios ideados en una época histórica particular,  para poder realizar ese ideal democrático que se persigue y donde el fundamento de esta democracia radique en la fe de la capacidad de la naturaleza humana, la fe en la inteligencia humana, la fe asociada en las diferentes formas de tolerancia, colaboración y solidaridad real y plena, la fe democrática en la igualdad de todos los hombres, la fe en que cada individuo debe tener la posibilidad de ofrecer la contribución de que es capaz y de que el valor de su contribución tiene que ser determinado por su puesto y sus funciones en el todo orgánico de sus similares contribuciones.

Para adaptarse a comenzar un proceso de cambios e iniciar la transición, se necesitará la inclusión de diferentes actores políticos y sociales, donde la pluralidad sea congruente con sus características y las propias situaciones que imponen la transición a la democracia, este periodo traerá una lógica deslegitimación de la institucionalidad durante el trance, la cual deberá tener celeridad en el propio proceso de cambio político, se debe tener en cuenta la individualización de los diferentes Partidos Políticos, Movimientos Sociales, grupos y otros similares que presenten sus diversas alternativas con sus plataformas o programas y con estrategias propias. La identificación de estos agentes de cambio en la mayor cantidad de localidades del país, permitiría dar el apoyo a una propuesta diferente en el escenario cubano. Capacitar, entrenar y asesorar sobre ley electoral, política y economía global y comunitaria a los líderes locales evitará en gran porciento el nacimiento de nuevos y viejos caudillos, con actitudes mesiánicas, egoístas y corruptas que para nada constituyen una representación de los intereses ciudadanos.

El reconocimiento de todos, al cambio, como premisa ética y fundamental de la transición en los momentos en que vivimos, no admite un examen exhaustivo ni largo. La unidad y pluralidad de matices que una los diversos pensamientos políticos o afines, exaltará el respeto imprescindible que motive la claridad y decencia pública, que exija y lleve a la sociedad que se construye a crear las bases de reconocimiento y la legitimación de las diferencias, en ella radica el desarrollo en unión con la sociedad, donde se puedan expresar las nuevas ideas, los nuevos intereses con base común en el respeto a la pluralidad de opciones, sin ello no existiría la democracia.

Debemos y podemos implementar un procedimiento de cambio que permita de forma pacífica y con métodos electorales y democráticos ir de la Ley existente a una nueva Ley, de la vieja forma de sociedad a la nueva forma de sociedad, transitando de forma dialéctica, tomando los mejores ejemplos del país y del mundo, no como una simple copia de los modelos post soviético y de Europa del este o de los ya existentes o recientes, sino por la senda que dicte y elija nuestra propia nueva sociedad pluralista, que implemente una real justicia, que se abran los espacios cerrados y controlados por el actual poder omnímodo.

Bajo este lenguaje científico se arropa la herramienta, que guie a buen puerto y fundamente la necesaria reflexión social, con las explicaciones de la estrategia política a seguir, antes, durante y después del proceso de transición. Lograr la unión de estas visiones incluyendo la oficialista, en un ambiente pacifico traerá por su propio peso el avance de una agenda de cambio que tienda a la eficacia de sus acciones, supliendo las carencias y desunión y sin partir de la premisa de dar legitimidad al actual gobierno para llegar al camino final e ir por donde nos exige y manda la Patria con una ley digna, como aspiración justa que apresure el propósito y la unidad de criterios, que gane la gratitud de los que aun reservan odio, que apresuren a los timoratos y que se esfume el mal llamado rebaño o piara de obediencia indebida de la mano que obliga del poder actual.
Crezcamos lo necesario con el aliento de Martí, sin olvidar que existen sueños lacerados por el rencor y la amargura, busquemos nuestra redención con el honor y la razón de unir para hallar un resultado concordante con la aspiración y utilidad de todos los cubanos. Empujemos fuera la desesperanza y lo inútil y agrupemos a los que cedieron por cansancio o desasosiego, a los indignados que quieren levantar la justicia vidente para que pueda ver la verdad, la maldad y la libertad plena y se han echado el honor y el decoro en sus hombros con protestas útiles, de aquellos que cargan ideas luminosas y fraternales en sus honrados corazones, exentos de ruines y bajas pasiones, que se ponen de pie a la hora de tributar la estrella con el empeño de hacer prospera y libre a la Patria.

Busquemos con justicia la reconciliación, sin decir no a la impunidad. Se necesita buscar, desear y solventar los desacuerdos como elemento esencial de un proceso de reconciliación y unidad nacional que incluya a la diáspora cubana. Necesitamos de esa democracia, que nazca de una nueva Luz de ideas, que suplante el vetusto régimen, garantizando el esclarecimiento de la verdad histórica, la lógica rendición de cuentas, las reparaciones y el establecimiento de mecanismos para evitar la repetición de errores y abusos políticos de otros tiempos, para caminar sobre un proceso abierto y transparente, con legitimidad que inspire y conduzca a la paz social y consolide la democracia esperada en un arcoíris de colores para Cuba.