lunes, 11 de enero de 2016

UN ARCOIRIS PARA CUBA III Parte


UN ARCOIRIS PARA CUBA
Por Alberto Figueras Vidal

TERCERA PARTE
Nuestro Apóstol José Martí escribió:
 “Hay unas pocas verdades esenciales y estas caben en el ala de un colibrí”.
“Naturaleza es la legitimidad de diferentes opciones civilizatorias”.

En Cuba habrá que darle cabida al debate alrededor del concepto de sociedad civil y desde el nivel de ignorancia actual impuesto, se deben seguir alzando las voces, para tener en cuenta que el cambio o transición deberá prever un enriquecimiento en el camino de la democracia y se tengan en cuenta las discusiones de alternativas políticas legítimas, dentro de la nueva sociedad. Cualquier sistema político social que aspire a la estabilidad debe pasar necesariamente por un procesamiento de sus acuerdos y sus diferencias, para construir y aplanar los horizontes, los sentidos comunes en algún grado, como un derecho y un deber de la ciudadanía, ya que la única manera de conseguir la libertad y la democracia es considerándola dentro de un espacio público que garantice la libertad individual y social a todas y todos los cubanos, porque no se puede ser verdaderamente libre donde otros carecen de libertad y esto no puede ser visto como una utopía, porque pensamos que lo posible es casi siempre desde lo que se vive, pero lo que vamos viviendo modifica los límites de la posibilidad, a darse como un problema estrictamente político, de necesidades de la propia libertad, esto es una consecuencia de avance necesario, cuando se vive en libertad entre muchas personas y sobre disimiles campos, ella misma exige más libertad para todos. Deben buscarse respuestas a la desigualdad, a las diversas interpretaciones y compresiones del concepto de democracia, la diversidad, etc.
De 1959 a 1961 se vivió en nuestro país un tiempo de aparente ausencia de ideología, aunque tras el telón se cocinaba y aumentaban las luchas ideológicas, sectores dogmáticos y sectarios de las llamadas fuerzas revolucionarias en el poder, herederos del más rancio fundamentalismo estalinista se impusieron y bajo un seudoropaje de una defensa cerrada al proyecto social declarado que se creía construir, inculcaban una actitud de intransigencia y de intolerancia ante todo lo que consideraban diversionismo ideológico, rezagos del pasado, manifestaciones liberales, desviaciones sexuales, expresiones de religiosidad y blandenguería, desde mediado de 1960, el estado fue reduciendo el espacio público, cultural, de informaciones y de debate popular, hasta quedar solo una voz, la oficialista, incluso de aquellos que sin oponerse al régimen resultaban diferentes y se inclinaban a favor de otros conceptos ideológicos o filosóficos, apenas tuvieron margen para salir a la luz, el régimen alegó como razones, que la crítica le concedía armas al enemigo, radicándolas como medidas permanentes que crearon un clima en que se concebía el debate como una nefasta posibilidad de un cisma ideológico que desembocaba en el cuestionamiento a los más altos dirigentes y que ponía en duda el proyecto rebelde, se comenzó a ocultar información y a barrer los problemas para debajo de la alfombra, por ello en el proceso de transición se debe acabar con el tratamiento visto solo, desde la visión oficial, deberá garantizar que existan informaciones provenientes de distintas ópticas, que refleje esos puntos de vistas con seriedad, profundidad y con responsabilidad, reactivando los espacios de opinión con un debate respetuoso, con confianza y sin prepotencia, con voluntad política desarrollada por un trabajo organizado de reformación de las comunicaciones sociales con alta responsabilidad y profesionalidad, porque cuando se tiene verdadera fe en una idea renovadora no debe existir temor a confrontarla en la arena pública
El proceso de transición tiene que estar unido a una reflexión crítica del trabajo en lo formativo del Sistema educacional, como deber inexcusable, como una política consciente asumida durante el cambio, donde las instituciones y organizaciones deben tomar partido, para avanzar en estas nociones que frisan con un ideal emancipador y están muy cerca de la sociedad deseada, en lo que se refiere al ser humano como centro, sumida en la justicia, la equidad y libertad plena de valores emancipadores.
Reitero la necesidad a asumir durante el proceso de cambio y tránsito, la reivindicación de todos los cubanos con pensamientos diferentes y adversos, para no caer en la ignorancia culpable, que sostiene el actual régimen totalitario, de ser el único que sostiene la justicia y la verdad.
Carlos Marx y Federico Engels, siendo aún jóvenes escribieron que no se encontraban entre esos comunistas que aspiraban a destruir la libertad personal, que deseaban convertir al mundo en un enorme cuartel o en un gigantesco asilo. Nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad, en el nuevo entorno la justicia proviene de la reciprocidad entre la Libertad y la Igualdad, a mayor libertad mayor justicia y a mas justicia más libertad
Decir transitar hacia la democracia, es igual a decir, vivir en un régimen universalista, es el hecho de poder controlar de manera soberana el curso de la vida del hombre, afirmar la autonomía de las personas y permitir socializar los medios de producción, expresar el marco entero de los intereses de la vida humana y natural y llevar a la expresión política, basada en la posibilidad del vivir como convivir con dignidad, es un espacio político donde somos nuestros propios interlocutores, que sería el gobierno de nuestra opinión y esta opinión a su vez es un poder plenipotenciario que se define como soberanía popular.
Al operarse la transición se tiene que habilitar un conjunto que integre un mecanismo de ejercicio directo de poder, una representación política sujeta de modo vinculante al representado y existencia de mecanismos de fiscalización popular sobre las políticas públicas y de control ciudadano, sobre el ejercicio de derechos y deberes individuales, que incluye las más diversas facetas de problemas que se presentan en la vida cubana actual, las carencias económicas y políticas, el transporte deficiente, los bajos salarios, el burocratismo administrativo y político, el incomprendido sistema de elecciones, las disfuncionalidades estatales, los problemas y quejas redundantes, etc.
El proyecto que se proponga debe ser simple y complejo al mismo tiempo de su realización, en el que se identifiquen todos los elementos de cambio, se retomen los avances dialecticos y con ellos recrear una nueva tradición nacional, en la que no exista la intransigencia ni la exclusión al dialogo y donde prime el consenso pleno. Las cuatro letras del nombre de nuestro país representan, los horcones de la casa de nuestra sociedad, único espacio de convivencia para todos, en armonía y paz.
Hoy, en este espacio desgraciadamente, hacen presencia la desesperanza y las decepciones, no se manifiestan claramente las proyecciones sociales, que están enturbiadas por procedimientos de dirección enrarecidos por el descontrol estatal y espacios con fisuras y vulnerabilidades que afectan a la sociedad en general, donde esta sociedad vive internamente un momento caracterizado por una alta heterogeneidad social, donde surgen nuevos grupos sociales, aumento de las desigualdades, empobrecimiento y enriquecimiento, etc. y por procesos contradictorios en la estrategia de la esferas políticas que no siempre coinciden con los sociales, diferencias territoriales, aperturas económicas restringidas y otras de elevada diversidad entre los diferentes grupos sociales que hace difícil la concertación de un ideal común. Por otro lado, se tendrá que analizar que en la actualidad existe un proceso de repliegue hacia los valores familiares con un debilitamiento y descomprometimiento con los proyectos sociales, el estancamiento de las estructuras, instituciones y mecanismos políticos, el exceso de centralización, el paternalismo político y de estado, el traslado de la dirección de las principales empresas bajo inepta dirección militar, etc., el cuestionamiento del objetivo de los CDR, del pago del día de la Patria, para aumentar las arcas de la defensa y el militarismo del Estado, los sindicatos obreros al servicio de las administraciones estatales, la depauperación de los iconos de la Salud y la educación, etc., lo cual ha provocado desesperanza social, otro factor a tener en consideración se relaciona con los bajos salarios reales, jubilaciones y pensiones, asociado a la caída de estas fuentes de ingreso que provoca efectos directos en las capacidades para satisfacer las necesidades básicas y que a su vez han generado el surgimiento de acciones informales, ilegalidades, conductas corruptas disimiles, la famosa expresión, ¨estoy luchando¨, sinónimo de robo, apropiación indebida, malversación, cohecho u otros delitos, que hacen ver al cubano de hoy, como un individuo bandido, otros han reforzado su bunker de individualismos, debilidad en la solidaridad, disgregación y polarización de las aspiraciones y expectativas, amplia dispersión legislativa, etc.

La fragmentación de la sociedad cubana es un hecho indiscutible, la revolución se apoyó en una retórica idílica que finalmente se ha estrellado contra la realidad del modo más dramático que se pueda imaginar, según Henry Bergson, de cada diez errores políticos ,nueve consisten en seguir considerando verdadero lo que ha dejado de serlo, sobran los ejemplos y el décimo, el más importante, es no considerar verdadero lo que en realidad lo es, las tendencia actuales, donde las viejas generaciones fueron manipuladas por una ecuación errónea que oscureció su esperanza, las nuevas generaciones desde hace decenios se venía convocando a ejecutar objetivos históricos, pero nunca a formularlos, se ha ido perdiendo espacio en la crítica y la investigación, con una enseñanza fallida por lo uniformante y centralista de sus opciones , con el slogan de que, los de arriba saben lo que hacen,
Los cubanos que emigran, están huyendo porque no soportan ver cómo las nuevas generaciones deberán vivir lo mismo que sus abuelos y la historia se repite sin saber por dónde comenzar para terminar.
Los cubanos se cansan por los problemas políticos y es que la economía está en bancarrota junto a la mala dirección de los gobernantes y acólitos, por la falta de poder y democracia participativa del pueblo para decidir qué hacer con su país, porque se le tronchan los sueños verdaderos cansados de vivir bajo la utopía castrista, por que cambian las leyes siempre a favor del estado, porque no hay proyectos serios que brinden esperanzas, porque están agotados de pedir favores y trabajar en vano, por miedo a las represalias de la dictadura totalitaria, que reprende solo porque se piensa diferente a ellos, porque no aguantan más las cantaletas y mesas redondas sin sentido, por marchas impuestas y de base ideológica errada, porque no se resuelven las necesidades básicas de un pueblo. Las falsas esperanzas de un mañana mejor adornados de frases revolucionarias obsoletas,
Hoy los jóvenes están cada vez más condicionadas por la obsesión de la inmediatez tecnológica y muchos están en la búsqueda casi desesperada de una identidad perdida o se autodenominan apolíticos, cuando nuestro presente se hace tan urgente que olvidamos el pasado, incluso el reciente y no divisamos un futuro claro ni cercano, cuando parece llegada la hora de la estampida de la piara y la aspiración de muchos es emigrar, abandonando el país o acogerse a una ciudadanía extranjera por la  perversidad y estupidez manifiesta de un gobierno que quiere imponerse a capa y espada a todo un pueblo, que no escapa de una adversidad histórica y es incapaz de controlar por lo ineluctable de insensatez canallesca actuante en la cúpula gobernante, por un gobierno incapaz de ver su propia esencia devastadora de generaciones y cercenadora de esperanzas que quiere seguir escribiendo la historia de su maléfica existencia y cuando se derrumba ese espacio de la cuatro letras, CUBA, se hace necesario despertar la luz y hacer salir el arcoíris, porque se impone la hora de construir un camino de esperanza como entidad propia en el plano social, como una percepción intersubjetiva compartida de posibilidad de destino común que se despliegue con concertación de diferentes debates, búsquedas conjuntas con posición ética en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud, con la identificación de un horizonte concertado de posibilidades de progreso futuro, la disposición a la concertación de la diversidad incluso en el conflicto y las contradicciones, a escuchar con candidez y comprender los argumentos de los otros, a proponer, discutir y aceptar perspectivas de cambios diferentes a las propias, a negociar y encontrar terceras vías, encontrar la solidaridad, priorizar las necesidades de otros o carentes, tener sensibilidad para distinguir a los otros y la opción de la praxis de actuar de forma individual y colectiva con responsabilidad.
Todos sabemos que cuando hay demasiadas restricciones a la libertad individual o colectiva, se restringe igualmente la esperanza individual y colectiva, con el cambio y transición, apartemos con delicadeza a quien crea que, en la Cuba de hoy, nada puede cambiar, esto es porque no esperan un mañana mejor, ni siquiera para sí y nunca será capaz de generar esperanza.

La Esperanza está en el futuro, no debemos negarla para no negar la vida misma, pocas cosas existen más bárbaras que destruir o denegar la Esperanza de una sociedad. Unamos los colores de virtud y formemos un arcoíris para Cuba.

No hay comentarios: