UN ARCOIRIS PARA CUBA
Por Alberto Figueras Vidal
TERCERA PARTE
Nuestro Apóstol
José Martí escribió:
“Hay unas pocas
verdades esenciales y estas caben en el ala de un colibrí”.
“Naturaleza es la legitimidad de diferentes opciones
civilizatorias”.
En Cuba habrá que darle
cabida al debate alrededor del concepto de sociedad civil y desde el nivel de
ignorancia actual impuesto, se deben seguir alzando las voces, para tener en
cuenta que el cambio o transición deberá prever un enriquecimiento en el camino
de la democracia y se tengan en cuenta las discusiones de alternativas
políticas legítimas, dentro de la nueva sociedad. Cualquier sistema político
social que aspire a la estabilidad debe pasar necesariamente por un
procesamiento de sus acuerdos y sus diferencias, para construir y aplanar los horizontes,
los sentidos comunes en algún grado, como un derecho y un deber de la ciudadanía,
ya que la única manera de conseguir la libertad y la democracia es
considerándola dentro de un espacio público que garantice la libertad
individual y social a todas y todos los cubanos, porque no se puede ser
verdaderamente libre donde otros carecen de libertad y esto no puede ser visto
como una utopía, porque pensamos que lo posible es casi siempre desde lo que se
vive, pero lo que vamos viviendo modifica los límites de la posibilidad, a
darse como un problema estrictamente político, de necesidades de la propia
libertad, esto es una consecuencia de avance necesario, cuando se vive en
libertad entre muchas personas y sobre disimiles campos, ella misma exige más
libertad para todos. Deben buscarse respuestas a la desigualdad, a las diversas
interpretaciones y compresiones del concepto de democracia, la diversidad, etc.
De 1959 a 1961 se vivió en
nuestro país un tiempo de aparente ausencia de ideología, aunque tras el telón
se cocinaba y aumentaban las luchas ideológicas, sectores dogmáticos y
sectarios de las llamadas fuerzas revolucionarias en el poder, herederos del
más rancio fundamentalismo estalinista se impusieron y bajo un seudoropaje de
una defensa cerrada al proyecto social declarado que se creía construir,
inculcaban una actitud de intransigencia y de intolerancia ante todo lo que consideraban
diversionismo ideológico, rezagos del pasado, manifestaciones liberales,
desviaciones sexuales, expresiones de religiosidad y blandenguería, desde
mediado de 1960, el estado fue reduciendo el espacio público, cultural, de
informaciones y de debate popular, hasta quedar solo una voz, la oficialista,
incluso de aquellos que sin oponerse al régimen resultaban diferentes y se
inclinaban a favor de otros conceptos ideológicos o filosóficos, apenas
tuvieron margen para salir a la luz, el régimen alegó como razones, que la
crítica le concedía armas al enemigo, radicándolas como medidas permanentes que
crearon un clima en que se concebía el debate como una nefasta posibilidad de
un cisma ideológico que desembocaba en el cuestionamiento a los más altos dirigentes
y que ponía en duda el proyecto rebelde, se comenzó a ocultar información y a
barrer los problemas para debajo de la alfombra, por ello en el proceso de
transición se debe acabar con el tratamiento visto solo, desde la visión
oficial, deberá garantizar que existan informaciones provenientes de distintas
ópticas, que refleje esos puntos de vistas con seriedad, profundidad y con
responsabilidad, reactivando los espacios de opinión con un debate respetuoso,
con confianza y sin prepotencia, con voluntad política desarrollada por un
trabajo organizado de reformación de las comunicaciones sociales con alta
responsabilidad y profesionalidad, porque cuando se tiene verdadera fe en una
idea renovadora no debe existir temor a confrontarla en la arena pública
El proceso de transición
tiene que estar unido a una reflexión crítica del trabajo en lo formativo del
Sistema educacional, como deber inexcusable, como una política consciente
asumida durante el cambio, donde las instituciones y organizaciones deben tomar
partido, para avanzar en estas nociones que frisan con un ideal emancipador y
están muy cerca de la sociedad deseada, en lo que se refiere al ser humano como
centro, sumida en la justicia, la equidad y libertad plena de valores
emancipadores.
Reitero la necesidad a
asumir durante el proceso de cambio y tránsito, la reivindicación de todos los
cubanos con pensamientos diferentes y adversos, para no caer en la ignorancia
culpable, que sostiene el actual régimen totalitario, de ser el único que
sostiene la justicia y la verdad.
Carlos Marx y
Federico Engels, siendo aún jóvenes escribieron que no se encontraban entre esos comunistas que aspiraban a destruir la
libertad personal, que deseaban convertir al mundo en un enorme cuartel o en un
gigantesco asilo. Nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por
igualdad, en el nuevo entorno la justicia proviene de la
reciprocidad entre la Libertad y la Igualdad, a mayor libertad mayor justicia y
a mas justicia más libertad
Decir transitar hacia la
democracia, es igual a decir, vivir en un régimen universalista, es el hecho de
poder controlar de manera soberana el curso de la vida del hombre, afirmar la
autonomía de las personas y permitir socializar los medios de producción, expresar
el marco entero de los intereses de la vida humana y natural y llevar a la
expresión política, basada en la posibilidad del vivir como convivir con
dignidad, es un espacio político donde somos nuestros propios interlocutores,
que sería el gobierno de nuestra opinión y esta opinión a su vez es un poder
plenipotenciario que se define como soberanía popular.
Al operarse la transición se
tiene que habilitar un conjunto que integre un mecanismo de ejercicio directo
de poder, una representación política sujeta de modo vinculante al representado
y existencia de mecanismos de fiscalización popular sobre las políticas públicas
y de control ciudadano, sobre el ejercicio de derechos y deberes individuales,
que incluye las más diversas facetas de problemas que se presentan en la vida
cubana actual, las carencias económicas y políticas, el transporte deficiente,
los bajos salarios, el burocratismo administrativo y político, el incomprendido
sistema de elecciones, las disfuncionalidades estatales, los problemas y quejas
redundantes, etc.
El proyecto que se proponga debe
ser simple y complejo al mismo tiempo de su realización, en el que se
identifiquen todos los elementos de cambio, se retomen los avances dialecticos
y con ellos recrear una nueva tradición nacional, en la que no exista la
intransigencia ni la exclusión al dialogo y donde prime el consenso pleno. Las
cuatro letras del nombre de nuestro país representan, los horcones de la casa
de nuestra sociedad, único espacio de convivencia para todos, en armonía y paz.
Hoy, en este espacio desgraciadamente,
hacen presencia la desesperanza y las decepciones, no se manifiestan claramente
las proyecciones sociales, que están enturbiadas por procedimientos de
dirección enrarecidos por el descontrol estatal y espacios con fisuras y
vulnerabilidades que afectan a la sociedad en general, donde esta sociedad vive
internamente un momento caracterizado por una alta heterogeneidad social, donde
surgen nuevos grupos sociales, aumento de las desigualdades, empobrecimiento y
enriquecimiento, etc. y por procesos contradictorios en la estrategia de la
esferas políticas que no siempre coinciden con los sociales, diferencias
territoriales, aperturas económicas restringidas y otras de elevada diversidad
entre los diferentes grupos sociales que hace difícil la concertación de un
ideal común. Por otro lado, se tendrá que analizar que en la actualidad existe
un proceso de repliegue hacia los valores familiares con un debilitamiento y
descomprometimiento con los proyectos sociales, el estancamiento de las
estructuras, instituciones y mecanismos políticos, el exceso de centralización,
el paternalismo político y de estado, el traslado de la dirección de las
principales empresas bajo inepta dirección militar, etc., el cuestionamiento
del objetivo de los CDR, del pago del día de la Patria, para aumentar las arcas
de la defensa y el militarismo del Estado, los sindicatos obreros al servicio
de las administraciones estatales, la depauperación de los iconos de la Salud y
la educación, etc., lo cual ha provocado desesperanza social, otro factor a
tener en consideración se relaciona con los bajos salarios reales, jubilaciones
y pensiones, asociado a la caída de estas fuentes de ingreso que provoca
efectos directos en las capacidades para satisfacer las necesidades básicas y
que a su vez han generado el surgimiento de acciones informales, ilegalidades,
conductas corruptas disimiles, la famosa expresión, ¨estoy luchando¨, sinónimo
de robo, apropiación indebida, malversación, cohecho u otros delitos, que hacen
ver al cubano de hoy, como un individuo bandido, otros han reforzado su bunker
de individualismos, debilidad en la solidaridad, disgregación y polarización de
las aspiraciones y expectativas, amplia dispersión legislativa, etc.
La fragmentación de la
sociedad cubana es un hecho indiscutible, la revolución se apoyó en una
retórica idílica que finalmente se ha estrellado contra la realidad del modo
más dramático que se pueda imaginar, según Henry Bergson, de cada diez errores
políticos ,nueve consisten en seguir considerando verdadero lo que ha dejado de
serlo, sobran los ejemplos y el décimo, el más importante, es no considerar
verdadero lo que en realidad lo es, las tendencia actuales, donde las viejas
generaciones fueron manipuladas por una ecuación errónea que oscureció su
esperanza, las nuevas generaciones desde hace decenios se venía convocando a
ejecutar objetivos históricos, pero nunca a formularlos, se ha ido perdiendo
espacio en la crítica y la investigación, con una enseñanza fallida por lo
uniformante y centralista de sus opciones , con el slogan de que, los de arriba
saben lo que hacen,
Los cubanos que
emigran, están huyendo porque no soportan ver cómo las nuevas generaciones
deberán vivir lo mismo que sus abuelos y la historia se repite sin saber por
dónde comenzar para terminar.
Los cubanos se cansan
por los problemas políticos y es que la economía está en bancarrota junto a la
mala dirección de los gobernantes y acólitos, por la falta de poder y
democracia participativa del pueblo para decidir qué hacer con su país, porque
se le tronchan los sueños verdaderos cansados de vivir bajo la utopía castrista,
por que cambian las leyes siempre a favor del estado, porque no hay proyectos
serios que brinden esperanzas, porque están agotados de pedir favores y
trabajar en vano, por miedo a las represalias de la dictadura totalitaria, que
reprende solo porque se piensa diferente a ellos, porque no aguantan más las
cantaletas y mesas redondas sin sentido, por marchas impuestas y de base ideológica
errada, porque no se resuelven las necesidades básicas de un pueblo. Las falsas
esperanzas de un mañana mejor adornados de frases revolucionarias obsoletas,
Hoy los jóvenes están cada
vez más condicionadas por la obsesión de la inmediatez tecnológica y muchos están
en la búsqueda casi desesperada de una identidad perdida o se autodenominan
apolíticos, cuando nuestro presente se hace tan urgente que olvidamos el
pasado, incluso el reciente y no divisamos un futuro claro ni cercano, cuando
parece llegada la hora de la estampida de la piara y la aspiración de muchos es
emigrar, abandonando el país o acogerse a una ciudadanía extranjera por la perversidad y
estupidez manifiesta de un gobierno que quiere imponerse a capa y espada a todo
un pueblo, que no escapa de una adversidad histórica y es incapaz de controlar
por lo ineluctable de insensatez canallesca actuante en la cúpula gobernante, por
un gobierno incapaz de ver su propia esencia devastadora de generaciones y
cercenadora de esperanzas que quiere seguir escribiendo la historia de su
maléfica existencia y cuando se
derrumba ese espacio de la cuatro letras, CUBA, se hace necesario despertar la
luz y hacer salir el arcoíris, porque se impone la hora de construir un camino
de esperanza como entidad propia en el plano social, como una percepción
intersubjetiva compartida de posibilidad de destino común que se despliegue con
concertación de diferentes debates, búsquedas conjuntas con posición ética en
el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud, con la identificación de
un horizonte concertado de posibilidades de progreso futuro, la disposición a
la concertación de la diversidad incluso en el conflicto y las contradicciones,
a escuchar con candidez y comprender los argumentos de los otros, a proponer,
discutir y aceptar perspectivas de cambios diferentes a las propias, a negociar
y encontrar terceras vías, encontrar la solidaridad, priorizar las necesidades
de otros o carentes, tener sensibilidad para distinguir a los otros y la opción
de la praxis de actuar de forma individual y colectiva con responsabilidad.
Todos sabemos que cuando hay
demasiadas restricciones a la libertad individual o colectiva, se restringe
igualmente la esperanza individual y colectiva, con el cambio y transición, apartemos
con delicadeza a quien crea que, en la Cuba de hoy, nada puede cambiar, esto es
porque no esperan un mañana mejor, ni siquiera para sí y nunca será capaz de
generar esperanza.
La Esperanza está en el
futuro, no debemos negarla para no negar la vida misma, pocas cosas existen más
bárbaras que destruir o denegar la Esperanza de una sociedad. Unamos los
colores de virtud y formemos un arcoíris para Cuba.
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