lunes, 25 de enero de 2016

VENTANAS ABIERTAS

VENTANAS ABIERTAS
Por Alberto Figueras Vidal

José Martí, (La República Española ante la Revolución Cubana, Madrid 1873) escribió:
 “Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y
consoladora de amores y esperanza”.

Hoy mismo de la sociedad cubana emanan los más diversos imaginarios acerca de hacia dónde, y de qué manera, se deben conducir los destinos del país. Estamos obligados a modificar la vida de la sociedad cubana, se debe comenzar un cambio para ponerla en movimiento, que se fundamente en los conceptos de pueblo, nación, cultura, vida espiritual, civilidad contemporánea, para dejar detrás las barreras psicológicas, los dogmas y criterios obsoletos de los actuales gobernantes. Se hace imprescindible rectificar los errores y reconformar sobre la base de la racionalidad principios sociales con visión integral de futuro en aras del desarrollo y preservación de la nacionalidad cubana, siempre volcados hacia la discusión popular y pública nacional de los problemas actuales.

Tampoco hoy se vislumbra esa visión integral de futuro, que parta de la coyuntura concreta actual, sin a la misma vez plantearse las más disimiles y complejas preguntas sobre la sociedad contemporánea, la crisis institucional y su filosofía, la propia globalización cultural y sus temas asociados, la anemia informativa que estamos padeciendo los cubanos como parte de una sociedad sobrepolitizada y la difícil vida espiritual y socioeconómica, que solo nos hace pensar en cómo resolver nuestras necesidades perentorias de alimentación, que presenta una tendencia creciente al debilitamiento ideológico, que ya no imagina ni actúa desde las coordenadas políticas ideológicas impuestas por más de medio siglo repleto de lastres, sociedad que ansía como garantía un debate popular real de lo que se desea en la Cuba actual y en la Cuba por venir.

No se advierten pasos que apunten a una dirección que estimule, ni siquiera ideas que den respuestas a nuestros males crónicos ni se divisan aquellos que den la sensación de resolver o definir los mas acuciantes problemas actuales y aquellos que se han ido envejeciendo bajo la sombra y las promesas incumplidas y la sombra de utopía del gobierno tiránico actual y esto se debe quizás a causa de la ansiedad que se padece o el desvelo de la vida diaria que se nos ha impuesto y que es lo que realmente demanda toda la atención de los cubanos.

Al repasar la plataforma programática del Partido Comunista de Cuba, en sus principios y objetivos programáticos, capítulo VI: Política Económica, creación de la base material y técnica del socialismo, podemos parpar que no existe ni un solo punto de ese programa que haya llegado a un fin exitoso. Los discursos e informes presentados por el actual General Presidente, se presentan como fuegos artificiales que se desvanecen en el aire, no se ven los frutos de la implementación del nuevo orden económico, lo cierto es que los temas de carácter propiamente relacionado con el funcionamiento social y político de la sociedad se desvanecen como pompas de jabón y los cacareados Lineamientos están desligado de una visión amplia del tipo de sociedad que se necesita en estos tiempos y no se cumplen con seriedad ni abordan los temas de la forma de participación democrática en las decisiones fundamentales ni en las cuestiones cotidianas del campo económico político y social.

No existe a nivel de estado, un cambio real de mentalidad, y este, se hunde en su infructuosa lucha contra la creciente corrupción interna, por lo inoperante de la propia gestión estatal y se enrosca en sus viciadas funciones internas y de relación, donde el unipartido asume a ultranza cuestiones netamente administrativas, dejando fuera el enfoque altamente necesario de los grandes temas políticos y sociales que están en las expectativas de grandes sectores de la población. Y al decir de Martí, en carta a Manuel Mercado el 11.02.1877…¨siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido¨.

Se puede identificar sucintamente y dentro de las tendencias principales dentro de Cuba, las expectativas generadas en los sectores de pensamiento cercanos a las interpretaciones más tradicionales y ortodoxas del Marxismo castrista oficial, que se manejan criterios y fundamentos ideológicos arcaicos que se orientan a buscar vías para mantener lo que entienden o mal entienden como el ¨poder revolucionario¨ y que en su esencia misma se ha visto y se ve opacado por un tipo de gobierno personalista y caudillista heredado, que violenta constantemente, los mecanismos de la burocracia del propio Partido que lo sustenta y transitivamente tiene sus efectos en toda la sociedad.

Por otra parte, existe un amplio sector popular que junto a las nuevas y no tan nuevas generaciones, están caracterizado por su alto nivel de instrucción e intelectualidad, que son partidarios de una reforma en los contenidos políticos-económicos y sociales y que observan como el actual Modo de Producción ha sufrido un proceso de retroceso en su poder estatal, por vetusto, debido al imperio del burocratismo y de la no comprensión de la dinámica dialéctica del devenir histórico. Este sector ya no se siente identificado con la generación histórica de 1959 en el poder, ni con la forma en que se han interpretado a nivel oficial los contenidos mismos de la ideología revolucionaria de los inicios, dando la razón a algunos de los defenestrados en los primeros años y siguientes, tildados como traidores en juicios de tribuna, encarcelados, fusilados o desparecidos, sino que este sector, trata de buscar nuevas fórmulas para iniciarse en el camino de la verdad, en el sentido de ampliar los mecanismos de participación democrática, con verticalidad en el respeto a derechos dogmáticos constitucionales, a la búsqueda de la unidad, para pensar y prever en la necesidad de acercar lo que ha de acabar por estar junto, para no seguir creciendo en odios, para no vivir dentro de los peligros infames y perpetuos de una batalla entre cubanos y a encontrar vías de solución a los serios problemas silenciosos por los que hoy atraviesa nuestra Patria.
El problema de nuestro país no es esencialmente económico, pues existen muchas potencialidades, el problema radica esencialmente en el depauperado y pobre ordenamiento político y social para producir la vida espiritual y material de las cubanas y los cubanos, que es como estructurar las dinámicas políticas, culturales, sociales y económicas dentro de una centrifuga, sin añadirles los condimentos de ética, de tolerancia y sin dignificar la diversidad de pensamientos y de criterios divergentes y convergentes y de valores propios de una sociedad de por si heterogénea, que han impedido consensuar un proyecto de país, con total ausencia en materia de dialogo social, reformas constitucionales y un ensanchamiento visible de las libertades y derechos individuales.
Para muchos, resulta muy complejo poder realizar un resumen exhaustivo de los deseos y anhelos de los cubanos, porque no existen en el país los mecanismos para poder cuantificar, ni existen foros públicos que permitan determinarlos, sumado a esto, lo complejo y diverso del pensamiento actual de la propia sociedad cubana, que cansada ya de una crisis general de más de medio siglo, ha reducido significativamente el apoyo incondicional al Estado como en los primeros veinte años de revolución, donde hoy, prima la apatía y la abulia y donde la mayoría aspira a una mejora sustancial de la vida material y espiritual, sosteniendo una mezcla de despolitización y hastío existencial que se une a la incapacidad estatal y a la pobreza ideológica propuesta por el estado y su minoritario partido y que se trata de imponer a ultranza por el gobierno autoritario castrista.
Hoy existe una creciente pérdida de credibilidad de las ideas sostenidas por la Revolución y del pobre horizonte utópico de emancipación, ha contribuido a que no tengan espacio suficiente para esconder el descalabro y desustanciación ideológica, pese a los pobres cambios cosméticos y que deja expuesto la inviabilidad del sistema.
No se podrá avanzar en reformas económicas y en la actualización del sistema democrático del país, hasta que no estén resueltos los problemas políticos, unidos a la necesidad de una alta dosis de flexibilidad que impida el posicionamiento del dogmatismo político existente en el actual régimen.
Se requerirá de un debate profundo de amplia concertación, donde no primen las decisiones de un grupo de iluminados o sus representantes, sino de los ciudadanos junto a un grupo de pensamiento que puedan profundizar y rescatar los fundamentos básicos con sentido armónico, socializador e humanista, que considere la visión y desarrollo social del país, las diferentes maneras que con claridad definida y meridiana, permita elevar las condiciones materiales, la implementación de mecanismos e instrumentos de garantías jurídicas y soberanía del pueblo, así como dignifique la sociedad y las personas frente a los mecanismos estatales de opresión burocrática, que se fomente el papel de las formas de propiedad y la reducción estatal, se implemente la visión estatal y la democracia real popular, los espacios de debate para todos, con impulso al nuevo papel de los mecanismos y medios masivos de comunicación con contribución popular, la libertad de expresión y otros derechos civiles y humanos, la diversidad de ideas con legitimación de las diferentes corrientes de opinión, entre otras.
Por otra parte, cualquier tesis que promueva la concentración de poder en mano del estado, un partido o otras entidades sería como una nueva forma de volver a clausurar el futuro del país. Sabido y demostrado esta, véase el ejemplo nuestro y el venezolano, que quien gana el poder del estado, termina imponiendo por determinado tiempo los designios de la clase que ostenta el poder al resto de los actores sociales, creo necesario que Cuba necesita con urgencia una legislación que imponga una limitación de los periodos de gobierno, lo cual sería un avance con relación al orden actual.
Es conocido también que el gobierno actual, controlador a ultranza, es una amenaza constante a las capacidades populares y a las formas de canalizar las opiniones y las opiniones de los más diversos temas, de ahí que soy partidario que la política oficial secuestra y mata los gradientes políticos de cada uno de los ciudadanos, por ello se hace necesario concebir grupos diversos en el poder del Estado como forma de integrar una real democracia participativa. Esto hace necesario que se prevea la aparición de grupos con contenido de clase y agenda política diferenciada, para conformar una sociedad compleja y plural, que exprese una nueva realidad sociológica, que elimine la asimetría de tipo social y permita a los ciudadanos presionar, evaluar y controlar a los políticos, más allá de los espacios actuales y de la propia influencia institucional y del partido, complementando la democracia con formato participativo y deliberativo que permitan analizar a profundidad los contenidos socio-económicos de la democracia y de emancipación no solo desde lo abstracto, sino generando espacios en todas las esferas, que permita disputar los existentes del actual sistema y superar la apología del comunitarismo, las miserias de una mal llamada democracia popular donde el líder omnímodo se encuentre en otra dimensión, donde se eliminen las carencias democráticas y las letanías cripticas de ¨Trabajar sobre nuevos métodos y estilos de trabajo¨, como casi siempre expresa el añoso segundo secretario M’V, en diferentes reuniones provinciales.
La actual situación del país, genera agotamiento y escepticismo sobre las posibilidades del futuro, caracterizada por la alta heterogeneidad social, donde aparecen y se fortalecen nuevos grupos sociales, existe un aumento de las desigualdades, un empobrecimiento y enriquecimiento de otros, etc., así como por procesos de cambios contradictorios de la estrategia política no coincidentes con las individuales, las actuales diferencia territoriales, la limitación en las nuevas aperturas y oportunidades económicas, las gran dispersión legislativa impuesta por el estado, todo lo cual provoca una amplia diversidad en los contenidos de la esperanza de futuro, lo que hace difícil su concertación en un ideal común. De igual forma existe un repliegue de los valores de los ciudadanos con aumento del des-comprometimiento y debilitamiento de los compromisos y un enquistamiento de las instituciones y estructura que limitan la participación social y política formales, debido a los excesos de centralización, verticalismo y paternalismo de la esfera política y del estado.
Los pobres salarios y la caída de las fuentes de ingresos no muestran recuperación frente a un cacareado aumento de un PIB, lo cual genera un raro sabor, dentro de un entramado y gama de acciones ilegales, semiilegales, informales y otras conductas corruptas disimiles, una especie de ¨huye pan que te coge el diente¨, que refuerza el individualismo, disgrega y polariza las aspiraciones y expectativas, aumenta y desvaloriza las reglas de conducta y de urbanidad de muchos cubanos.
Esta pérdida de esperanza no tiene su causa en la crisis económica, sino en la esencia misma del modelo social tal como fue impuesto en nuestro país en todo este tiempo, se ha perdido la dimensión de futuro ante un pasado y un presente que pretende ocuparlo todo, como un pulpo, lleno de tentáculos de una retórica idílica que se ha estrellado de forma dramática contra un muro de la realidad.
Generaciones enteras resultamos manipuladas sobre la base de la errónea ecuación oficialista y totalitaria de ver la esperanza en el llamado ¨ser revolucionario¨, como atributo humano y en desechar y no ver al hombre real poseedor de diferentes e infinitos atributos, por lo que sólo se alcanzó a satisfacer a un hombre enajenado, reducido por principio a una sola de sus facetas, como suerte de una parametración y practica exclusionista de lógica retorcida, supliendo con ideología mediocre y utopía barata su vacío cognitivo para ejecutar objetivos históricos y nunca formularlos, delegando las responsabilidades, sin cuestionamientos, a los hoy octogenarios gobernantes ¨que son los que saben lo que hacen¨ y si existen problemas o errores, fueron otros los que se equivocaron.
Negar la esperanza, es negar la vida, pocas cosas pueden haber más bárbaras que destruir la esperanza o negarla., por eso tenemos que tener las ventanas abiertas.


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