VENTANAS ABIERTAS
Por Alberto Figueras Vidal
José Martí, (La
República Española ante la Revolución Cubana, Madrid 1873) escribió:
“Patria es
comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión
dulcísima y
consoladora de amores y esperanza”.
Hoy mismo de la sociedad cubana
emanan los más diversos imaginarios acerca de hacia dónde, y de qué manera, se
deben conducir los destinos del país. Estamos obligados a modificar la vida de
la sociedad cubana, se debe comenzar un cambio para ponerla en movimiento, que
se fundamente en los conceptos de pueblo, nación, cultura, vida espiritual,
civilidad contemporánea, para dejar detrás las barreras psicológicas, los
dogmas y criterios obsoletos de los actuales gobernantes. Se hace
imprescindible rectificar los errores y reconformar sobre la base de la
racionalidad principios sociales con visión integral de futuro en aras del
desarrollo y preservación de la nacionalidad cubana, siempre volcados hacia la
discusión popular y pública nacional de los problemas actuales.
Tampoco hoy se vislumbra esa
visión integral de futuro, que parta de la coyuntura concreta actual, sin a la
misma vez plantearse las más disimiles y complejas preguntas sobre la sociedad
contemporánea, la crisis institucional y su filosofía, la propia globalización
cultural y sus temas asociados, la anemia informativa que estamos padeciendo
los cubanos como parte de una sociedad sobrepolitizada y la difícil vida
espiritual y socioeconómica, que solo nos hace pensar en cómo resolver nuestras
necesidades perentorias de alimentación, que presenta una tendencia creciente
al debilitamiento ideológico, que ya no imagina ni actúa desde las coordenadas
políticas ideológicas impuestas por más de medio siglo repleto de lastres,
sociedad que ansía como garantía un debate popular real de lo que se desea en
la Cuba actual y en la Cuba por venir.
No se advierten pasos que
apunten a una dirección que estimule, ni siquiera ideas que den respuestas a
nuestros males crónicos ni se divisan aquellos que den la sensación de resolver
o definir los mas acuciantes problemas actuales y aquellos que se han ido
envejeciendo bajo la sombra y las promesas incumplidas y la sombra de utopía
del gobierno tiránico actual y esto se debe quizás a causa de la ansiedad que
se padece o el desvelo de la vida diaria que se nos ha impuesto y que es lo que
realmente demanda toda la atención de los cubanos.
Al repasar la plataforma
programática del Partido Comunista de Cuba, en sus principios y objetivos
programáticos, capítulo VI: Política Económica, creación de la base material y
técnica del socialismo, podemos parpar que no existe ni un solo punto de ese
programa que haya llegado a un fin exitoso. Los discursos e informes
presentados por el actual General Presidente, se presentan como fuegos
artificiales que se desvanecen en el aire, no se ven los frutos de la
implementación del nuevo orden económico, lo cierto es que los temas de
carácter propiamente relacionado con el funcionamiento social y político de la
sociedad se desvanecen como pompas de jabón y los cacareados Lineamientos están
desligado de una visión amplia del tipo de sociedad que se necesita en estos
tiempos y no se cumplen con seriedad ni abordan los temas de la forma de
participación democrática en las decisiones fundamentales ni en las cuestiones
cotidianas del campo económico político y social.
No existe a nivel de estado, un
cambio real de mentalidad, y este, se hunde en su infructuosa lucha contra la
creciente corrupción interna, por lo inoperante de la propia gestión estatal y
se enrosca en sus viciadas funciones internas y de relación, donde el
unipartido asume a ultranza cuestiones netamente administrativas, dejando fuera
el enfoque altamente necesario de los grandes temas políticos y sociales que
están en las expectativas de grandes sectores de la población. Y al decir de Martí,
en carta a Manuel Mercado el 11.02.1877…¨siempre
es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido¨.
Se puede identificar
sucintamente y dentro de las tendencias principales dentro de Cuba, las
expectativas generadas en los sectores de pensamiento cercanos a las
interpretaciones más tradicionales y ortodoxas del Marxismo castrista oficial,
que se manejan criterios y fundamentos ideológicos arcaicos que se orientan a
buscar vías para mantener lo que entienden o mal entienden como el ¨poder
revolucionario¨ y que en su esencia misma se ha visto y se ve opacado por un
tipo de gobierno personalista y caudillista heredado, que violenta
constantemente, los mecanismos de la burocracia del propio Partido que lo
sustenta y transitivamente tiene sus efectos en toda la sociedad.
Por otra parte, existe un
amplio sector popular que junto a las nuevas y no tan nuevas generaciones,
están caracterizado por su alto nivel de instrucción e intelectualidad, que son
partidarios de una reforma en los contenidos políticos-económicos y sociales y
que observan como el actual Modo de Producción ha sufrido un proceso de
retroceso en su poder estatal, por vetusto, debido al imperio del burocratismo
y de la no comprensión de la dinámica dialéctica del devenir histórico. Este
sector ya no se siente identificado con la generación histórica de 1959 en el poder,
ni con la forma en que se han interpretado a nivel oficial los contenidos
mismos de la ideología revolucionaria de los inicios, dando la razón a algunos
de los defenestrados en los primeros años y siguientes, tildados como traidores
en juicios de tribuna, encarcelados, fusilados o desparecidos, sino que este
sector, trata de buscar nuevas fórmulas para iniciarse en el camino de la
verdad, en el sentido de ampliar los mecanismos de participación democrática,
con verticalidad en el respeto a derechos dogmáticos constitucionales, a la
búsqueda de la unidad, para pensar y prever en la necesidad de acercar lo que
ha de acabar por estar junto, para no seguir creciendo en odios, para no vivir
dentro de los peligros infames y perpetuos de una batalla entre cubanos y a
encontrar vías de solución a los serios problemas silenciosos por los que hoy
atraviesa nuestra Patria.
El problema de nuestro país no
es esencialmente económico, pues existen muchas potencialidades, el problema
radica esencialmente en el depauperado y pobre ordenamiento político y social
para producir la vida espiritual y material de las cubanas y los cubanos, que
es como estructurar las dinámicas políticas, culturales, sociales y económicas
dentro de una centrifuga, sin añadirles los condimentos de ética, de tolerancia
y sin dignificar la diversidad de pensamientos y de criterios divergentes y
convergentes y de valores propios de una sociedad de por si heterogénea, que
han impedido consensuar un proyecto de país, con total ausencia en materia de
dialogo social, reformas constitucionales y un ensanchamiento visible de las
libertades y derechos individuales.
Para muchos, resulta muy
complejo poder realizar un resumen exhaustivo de los deseos y anhelos de los
cubanos, porque no existen en el país los mecanismos para poder cuantificar, ni
existen foros públicos que permitan determinarlos, sumado a esto, lo complejo y
diverso del pensamiento actual de la propia sociedad cubana, que cansada ya de
una crisis general de más de medio siglo, ha reducido significativamente el
apoyo incondicional al Estado como en los primeros veinte años de revolución,
donde hoy, prima la apatía y la abulia y donde la mayoría aspira a una mejora
sustancial de la vida material y espiritual, sosteniendo una mezcla de
despolitización y hastío existencial que se une a la incapacidad estatal y a la
pobreza ideológica propuesta por el estado y su minoritario partido y que se
trata de imponer a ultranza por el gobierno autoritario castrista.
Hoy existe una creciente
pérdida de credibilidad de las ideas sostenidas por la Revolución y del pobre
horizonte utópico de emancipación, ha contribuido a que no tengan espacio
suficiente para esconder el descalabro y desustanciación ideológica, pese a los
pobres cambios cosméticos y que deja expuesto la inviabilidad del sistema.
No se podrá avanzar en reformas
económicas y en la actualización del sistema democrático del país, hasta que no
estén resueltos los problemas políticos, unidos a la necesidad de una alta
dosis de flexibilidad que impida el posicionamiento del dogmatismo político
existente en el actual régimen.
Se requerirá de un debate
profundo de amplia concertación, donde no primen las decisiones de un grupo de
iluminados o sus representantes, sino de los ciudadanos junto a un grupo de pensamiento
que puedan profundizar y rescatar los fundamentos básicos con sentido armónico,
socializador e humanista, que considere la visión y desarrollo social del país,
las diferentes maneras que con claridad definida y meridiana, permita elevar
las condiciones materiales, la implementación de mecanismos e instrumentos de
garantías jurídicas y soberanía del pueblo, así como dignifique la sociedad y
las personas frente a los mecanismos estatales de opresión burocrática, que se
fomente el papel de las formas de propiedad y la reducción estatal, se
implemente la visión estatal y la democracia real popular, los espacios de
debate para todos, con impulso al nuevo papel de los mecanismos y medios
masivos de comunicación con contribución popular, la libertad de expresión y
otros derechos civiles y humanos, la diversidad de ideas con legitimación de
las diferentes corrientes de opinión, entre otras.
Por otra parte, cualquier tesis
que promueva la concentración de poder en mano del estado, un partido o otras
entidades sería como una nueva forma de volver a clausurar el futuro del país.
Sabido y demostrado esta, véase el ejemplo nuestro y el venezolano, que quien
gana el poder del estado, termina imponiendo por determinado tiempo los
designios de la clase que ostenta el poder al resto de los actores sociales,
creo necesario que Cuba necesita con urgencia una legislación que imponga una
limitación de los periodos de gobierno, lo cual sería un avance con relación al
orden actual.
Es conocido también que el
gobierno actual, controlador a ultranza, es una amenaza constante a las
capacidades populares y a las formas de canalizar las opiniones y las opiniones
de los más diversos temas, de ahí que soy partidario que la política oficial
secuestra y mata los gradientes políticos de cada uno de los ciudadanos, por
ello se hace necesario concebir grupos diversos en el poder del Estado como
forma de integrar una real democracia participativa. Esto hace necesario que se
prevea la aparición de grupos con contenido de clase y agenda política
diferenciada, para conformar una sociedad compleja y plural, que exprese una
nueva realidad sociológica, que elimine la asimetría de tipo social y permita a
los ciudadanos presionar, evaluar y controlar a los políticos, más allá de los
espacios actuales y de la propia influencia institucional y del partido,
complementando la democracia con formato participativo y deliberativo que permitan
analizar a profundidad los contenidos socio-económicos de la democracia y de
emancipación no solo desde lo abstracto, sino generando espacios en todas las
esferas, que permita disputar los existentes del actual sistema y superar la
apología del comunitarismo, las miserias de una mal llamada democracia popular
donde el líder omnímodo se encuentre en otra dimensión, donde se eliminen las
carencias democráticas y las letanías cripticas de ¨Trabajar sobre nuevos métodos y estilos de trabajo¨, como casi
siempre expresa el añoso segundo secretario M’V, en diferentes reuniones
provinciales.
La actual situación del país,
genera agotamiento y escepticismo sobre las posibilidades del futuro,
caracterizada por la alta heterogeneidad social, donde aparecen y se fortalecen
nuevos grupos sociales, existe un aumento de las desigualdades, un
empobrecimiento y enriquecimiento de otros, etc., así como por procesos de
cambios contradictorios de la estrategia política no coincidentes con las
individuales, las actuales diferencia territoriales, la limitación en las
nuevas aperturas y oportunidades económicas, las gran dispersión legislativa
impuesta por el estado, todo lo cual provoca una amplia diversidad en los
contenidos de la esperanza de futuro, lo que hace difícil su concertación en un
ideal común. De igual forma existe un repliegue de los valores de los
ciudadanos con aumento del des-comprometimiento y debilitamiento de los compromisos y un enquistamiento de las instituciones y
estructura que limitan la participación social y política formales, debido a
los excesos de centralización, verticalismo y paternalismo de la esfera
política y del estado.
Los pobres salarios y la caída
de las fuentes de ingresos no muestran recuperación frente a un cacareado
aumento de un PIB, lo cual genera un raro sabor, dentro de un entramado y gama
de acciones ilegales, semiilegales, informales y otras conductas corruptas disimiles,
una especie de ¨huye pan que te coge el
diente¨, que refuerza el individualismo, disgrega y polariza las
aspiraciones y expectativas, aumenta y desvaloriza las reglas de conducta y de
urbanidad de muchos cubanos.
Esta pérdida de esperanza no
tiene su causa en la crisis económica, sino en la esencia misma del modelo
social tal como fue impuesto en nuestro país en todo este tiempo, se ha perdido
la dimensión de futuro ante un pasado y un presente que pretende ocuparlo todo,
como un pulpo, lleno de tentáculos de una retórica idílica que se ha estrellado
de forma dramática contra un muro de la realidad.
Generaciones enteras resultamos
manipuladas sobre la base de la errónea ecuación oficialista y totalitaria de
ver la esperanza en el llamado ¨ser revolucionario¨, como atributo humano y en
desechar y no ver al hombre real poseedor de diferentes e infinitos atributos,
por lo que sólo se alcanzó a satisfacer a un hombre enajenado, reducido por
principio a una sola de sus facetas, como suerte de una parametración y
practica exclusionista de lógica retorcida, supliendo con ideología mediocre y
utopía barata su vacío cognitivo para ejecutar objetivos históricos y nunca
formularlos, delegando las responsabilidades, sin cuestionamientos, a los hoy
octogenarios gobernantes ¨que son los que
saben lo que hacen¨ y si existen problemas o errores, fueron otros los que
se equivocaron.
Negar la esperanza, es negar la
vida, pocas cosas pueden haber más bárbaras que destruir la esperanza o
negarla., por eso tenemos que tener las ventanas abiertas.
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