lunes, 11 de enero de 2016

UN ARCOIRIS PARA CUBA II Parte

UN ARCOIRIS PARA CUBA
Por Alberto Figueras Vidal

SEGUNDA PARTE
Nuestro Apóstol José Martí escribió:
 “Cedan el paso los tímidos estériles a los prudentes que han sabido respetarlo”.

En nuestros días resultan frecuentes los diálogos y temas acerca de los posibles cambios y de transición política económica y social, variando las extensiones, el grado de diferencia o la radicalidad de los puntos que se esgrimen. Si hacemos una mirada retrospectiva a la historia desde que los cubanos ilustrados se pronunciaron de la realidad política del país en relación con la metrópoli colonialista, se podrá obtener evidencia de la diversidad de criterios acerca de la naturaleza de la nación y de los proyectos propuestos desde entonces, donde se debatían los puntos políticos, económicos y otros desde diferentes aristas o ángulos de cambios en los que se expresaban con diafanidad, que dieron un cierto basamento de constitucionalidad en tiempo de provisionalidad y donde los sueños y utopías buscaron casi siempre la articulación constitucional abarcadora y consensual, iniciando los diálogos y debates por los aspectos más importantes, creando un clima de confianza.
Es lógico que no exista un pensamiento unánime en los asuntos socio políticos y/o económicos, pero si es lógico que estos se tengan y se sostengan mediante diálogos, intercambios y discusiones abarcadores de esa realidad sin exclusiones ni de conversar sobre temas más o menos profundos en uno u otro ámbito de nuestra realidad, porque eso daría vitalidad al cuerpo social dentro de un ámbito de racionalidad y dentro de la verdad, la civilidad, el respeto mutuo y la aceptación seria de la pluralidad, lo contrario mancharía la unidad nacional.
Después de un largo periodo de inmovilidad relativo en cuestiones sustanciales, Cuba y su pueblo han de agigantar el paso, se impone la celeridad útil de nuevas acciones que transformen con cambios estructurales y de conceptos, el actual sistema comunista ortodoxo en otro con base a la reconciliación, dejar de ser un sistema fosilizado, donde se elimine el autoritarismo, el castrismo, las justificaciones ideológicas amorfas, la sucesión generacional dinástica impuesta y la represión y violación de derechos humanos, civiles y constitucionales. No un cambio irracional en el terreno socio político y económico, sino el cambio racional discutible, que vaya más allá de la ontología que se propone seguir, para que incluya la vida concreta individual y colectiva, la convivencia cotidiana de aspectos fructificadores y con la madurez necesaria para aplicar los principios de cambio sin incurrir en contradicciones y llegar a la convivencia humana razonable y pacifica
Existen muchos puntos en la Constitución reformada que no han sido desarrollados hasta hoy, se necesita en el tránsito y cambio, un debate social sobre el sistema político cubano sobre la propia Constitución, que cuente con un Estado visible, sobre lo que se establece, sobre los preceptos de los derechos que otorga y sobre los deberes que prescribe, se debe desarrollar una amplia discusión y debates sobre los temas constitucionales en todos los niveles de nuestra actuación política y de todos los ciudadanos, soy de los que están a favor de la celebración previa de elecciones para una Asamblea constituyente, como organismo responsable de redactar la nueva Constitución cubana, se deberá enmendar las desviaciones entre la norma escrita y la practica institucional y la propia práctica política y esta última se atenga estrictamente a lo regulado en la Ley, para ello se debe incrementar de manera compulsiva el conocimiento de los preceptos constitucionales en todos los niveles de enseñanza, habilitar mecanismos de cumplimiento y de comunicación social en los diversos medios y tribunas políticas. No se debe dejar pasar por alto como un tema capital en el proceso de cambio real estructural y de conceptos, la nueva articulación de los poderes estatales, Legislativo, Ejecutivo y Judicial

Se pretende una nación sin las existencias de mordazas, con posibilidades de criticar más allá de la voluntad de la dictadura que con sus dogmas rígidos y periodismo doctrinal de argumentos, discursos y consignas arcaicos nos aprieta, con su silencio informativo, ausentes de críticas y cuestionamiento en su actuar, de manera que la opinión refleje la realidad que pueda influir en la sociedad en general, sin la estatalización de la propia vida de la sociedad, sin la centralización del poder político en un solo partido o grupo de poder que se inmiscuye hasta en los asuntos domésticos de los ciudadanos, sin prohibición de sindicatos independientes ni huelgas, sin la avasalladora propaganda que se nutra del culto a la personalidad al líder político supremo con apología y fotos por doquier, en cualquier valla, en cualquier oficina gubernamental, en revistas o periódicos y cualquiera de los medios de comunicación, sin economía centralizada decadente ni su imparable y creciente corriente de corrupción y latrocinio estatal, sin sueldos ni salarios míseros, legislaciones asfixiantes, sin el férreo control y represión política de un nacionalismo de corte chovinista militar, sin borrar historias amargas de nuestro pasado reciente, como por ejemplo, el caso del Remolcador 13 de marzo, que el 13 de julio de 1994, con 72 personas a bordo y a siete u ocho millas de la bahía de La Habana, fue embestido y hundido, casi en las propias narices de los guardacostas de la TGF del MININT, por 2 remolcadores, el Polargo 1 y el Polargo 2, con un saldo de 41 muertos, entre ellos diez menores de edad y de esa y otras historias casi nada se conoce, queremos escucharlas.

Hay que cambiar y tener en cuenta todo lo que afecta a los cubanos, cualquiera que camine las calles de Cuba y que sencillamente quiera escuchar, comprende la magnitud de las demandas sociales y políticas acumuladas y expresadas con mucha similitud en vastas zonas de la sociedad cubana, existen muchos desafíos de lo que dar cuentas, otros nuevos no bien diagnosticados, quejas por la falta de alimentos por los altos precios, por los bajos salarios, dolores acumulados, por la apatía de las autoridades, por la corrupción administrativas, por la discriminación racial y de géneros, por el transporte, la basura, etc. Debemos socializar las discusiones con voluntad política y disposición de medios y recursos para hacerlo. La realidad sociopolítica establecida en el país después de 1959, esta plena de sectarismo y la intolerancia ha caracterizado la praxis política signada por el aislamiento reciproco de sus actores, los seguidores y los que se oponen al actual régimen.

Los cubanos todos, que desde el indio Hatuey y por siempre, hemos querido una Patria libre e independiente, soberana y desarrollada con derechos y garantías sociales para todos, no hemos sabido beber de la sabia de esa historia, del legado de nuestros patriotas y héroes, de nuestra propia cultura, no se ha sabido ni se ha podido realizar un examen interior que nos permita proyectar una nación democrática fuerte y perdurable, las carencias políticas han sido muchas. Es hora de un análisis de las actuaciones y de revisión de los conceptos políticos, de revisión de las ideas y discursos con base propia y amoldadas a nuestras condiciones, que rebele las fisuras y muestre las vulnerabilidades, es hora de evocar un proyecto ético donde prime el respeto a las opiniones encontradas, a los diversos matices políticos que posibilite la unidad, el reconocimiento y la legitimación de las diferencias en un ambiente democrático, sano y pluralista.
Se debe vincular a todos los cubanos, a todos los ciudadanos estén donde estén, ya que la sociedad es la base esencial de la democracia participativa, como expresión de sus propios intereses y con respeto a las diversas opciones que se presenten, adecuando y moldeando los mismos, sobre la base de las demandas y mandatos que puedan surgir, escuchando los reclamos para que sirvan de retroalimentación y permitan tomar las diferentes acciones que afiancen el diseño estratégico del proyecto de cambio, sabiendo que la democracia no elimina los conflictos sino que los regula en forma pacífica, viable y ordenada.
Los procesos sociales y políticos no son evidentes en sí mismo, se necesitan analizar múltiples conceptos para su compresión ya que son procesos complejos que incorporan en su amplio spectrum un conjunto de procesos particulares en los diversos niveles políticos, económicos y sociales.
Al analizar el proceso de transición, así como los conceptos que permitan ver el desarrollo dialectico de la historia, se aprecian modelos teóricos que sintetizan los diversos procesos de transición concretos, de aquí que la política es un recurso principal que en cada proceso trae sus propias reglas y permite la sistematización cognitiva de hechos probados, la reflexión, el ejercicio prospectivo y las formas de actuar que viabilice las diferentes opciones. Considero que se debe partir de los dos referentes históricos conceptuales básicos, la democratización y la liberación política, ya que concierne a las formas de conocer y discutir prácticas políticas, cambios y arreglos institucionales, conductas y valores a diferentes vías alternativas, que conduzcan a formas superiores de convivencia democrática. Se necesita conseguir una relación horizontal con la sociedad, el Estado y el Gobierno y por tanto no invasiva sobre estos temas, con cambios importantes en la Carta Magna.
Resulta importante que quien obtente el poder político, gobierne desde una dinámica deliberativa en el seno de los órganos políticos y de poder y en esta gestión tener en cuenta los criterios de la ciudadanía, como punto decisivo para ahondar y perfilar los temas democráticos e incorporar cuestiones trascendentales. Esto dependerá de la participación ciudadana y de los criterios expresados en todos los espacios que existan y en los nuevos que se puedan construir.
De hecho, habrá que estructurar una metodología para descentralizar la economía estatal, dar las adecuadas garantías al naciente sector privado, alargado y fortalecido esto, al sector productivo con todas las exigencias tributarias, las formas de ayuda a aquel que pueda quedar al margen del reordenamiento económico, un pleno acceso a la información, saber integrar los esfuerzos con la diáspora, es decir la relación entre el país con su emigración, fortalecer la institucionalización y un aumento sostenido en el equilibrio entre las diversas ramas del poder político.
Se deberá trabajar de manera urgente y necesaria en un modelo propio cubano, de aplicación gradual, de forma sustantiva, que genere un desarrollo sostenible y de mayores libertades. Se hace necesario comprender la mejor forma de promoverlas y trabajar de manera decidida y adecuada para facilitarlas, sin cansancio y abogando de forma madura y responsable por los cambios necesarios y que deben incluir las aspiraciones que nos vienen de Martí, hasta hoy frustradas, la independencia nacional, la justicia social, un buen gobierno con autonomía y prosperidad nacional sustentable.
En el año 1959, el poder político revolucionario encarnaba el destino histórico del país, al establecerse la identidad entre Patria, Cuba y revolución, que pasó del punto, a que la Revolución era un Estado, un gobierno y un liderazgo, de esta manera se completó el silogismo, si Cuba era la revolución y la Revolución un Estado representado por un líder, este era Cuba misma, la voluntad de la nación era la voluntad del líder, el Comandante, siendo esto hasta los días de hoy una construcción ideológica, que es inadecuada para nuestro futuro, aun pleno de insatisfacciones latentes atemporal entre un presente y un eterno futuro y para la transición propuesta, se debe borrar este presente y apelar a las palabras de Martí, …¨Con todos y para el bien de todos¨…,eliminado las falencias, las insuficiencias manifiestas, las actuales tendencias negativas y los vicios que se han entronizado junto a la corrupción en el sistema político y económico del gobierno actual y dentro de la propia ciudadanía y de esta forma lograr la concurrencia de un pacto con democracia participativa, Estado de Derecho, institucionalidad, transparencia sin secretismo de las arraigadas y discrecionales actitudes en el aparato administrativo y político del Estado que devienen en autoritarias y arbitrarias y que desbarran los derechos ciudadanos y hasta la propia institucionalidad.
El proceso de cambio institucional deberá tener en cuenta otras actitudes profundamente perjudiciales, para el funcionamiento del sistema de gobierno a implantar, como lo es la que se deriva del Burocratismo vicioso de la Administración Pública, en las que sus prohibiciones priman sobre el análisis y la voluntad política, así también se atribuyen funciones que no le corresponden al intervenir y regular relaciones sociales. Por otra parte, la castración de la participación democrática, el exceso de centralización con amplia limitación en las prerrogativas de los poderes locales, la incapacidad de los medios de comunicación en general, deberá transitar hacia una posición que permita brindarle a la sociedad la información para el análisis de los principales temas del país y para trasladar las demandas populares a un gobierno responsable, eficiente, transparente y balanceado.
Existen muchísimas cosas que unen a los cubanos, desde la historia pasada hasta una vida compartida por generaciones enteras, también otras que nos han separados en los últimos tiempos, donde se han erosionados y desmoronado los paradigmas de las visiones que compartíamos de antaño. La sociedad cubana ha cambiado y los sujetos sociales se han transformado o están en camino de transformarse, somos más cultos e instruidos, estamos compuestos por varias generaciones de disimiles vivencias y formas de pensar y por tanto de una conciencia social diferenciada, con tendencias en su conjunto a considerar la prosperidad y la autonomía como elementos centrales del modo de vida y de producción en que se quiere vivir. El tránsito a una nueva y más moderna Cuba, no debe presentarse como un elemento que no tenga en cuenta la unidad de las aspiraciones colectiva, donde prime la intransigencia y el dogmatismo actual, sino que como un arcoíris de unidad e ideas diferentes, se levante nuestra Patria, que de hecho y de derecho deba contener los preceptos en que cada cubana y cada cubano, sientan que tienen oportunidad de concretar sus proyectos de vida individual de desarrollo ascendente y que se garantice el futuro de sus hijos y demás descendientes, que dependa del talento y del trabajo honesto y no de un Estado benefactor, patriarcal y autoritario, con un ordenamiento jurídico férreo, abusivo y apretador, que ahogue sus sueños e ilusiones. En el ámbito internacional se deberá reformular nuestras relaciones internacionales, incrementar el uso de instrumentos monetarios mercantiles, lo cual no riñe con el propósito de erigir una sociedad equitativa y justa.
Trabajar en la reunificación de la diáspora, cerca de 2 millones de compatriotas viven alejados del país, de ellos según cifras del censo del gobierno noteamericano,1 785 547 cubanos y sus descendientes viven en Estados Unidos y de ellos 1 213 438 viven en el estado de la Florida, en particular en el condado de Miami-Dade y se conoce que ansían y buscan por lo general un tipo de relación más normal con su tierra de origen y sus familiares cercanos, buscan la posibilidad de participar de forma activa en la vida política, económica y social del país, estos temas deben también formar parte de la agenda de transito como elemento indisoluble del proyecto de cambio.
Es y siempre ha sido una diáspora heterogénea, de flujo unidireccional, donde existen criterios divergentes, circunstancias económicamente disimiles, identificaciones culturales variables y es particularmente complejo el vínculo emotivo con Cuba, unos que se ven como exiliados o refugiados políticos, otros que no han desarrollado una conciencia opositora y no se identifican como exiliado por haber emigrado en búsqueda de mejoras personales, pero esto no excluye que se deba elaborar un proyecto compartido con vista a un mejor futuro, ya que la diáspora persistirá también en el futuro, para lo cual se deben establecer como premisas, el respeto mutuo, que cada ser humano debe ser reconocido como tal y debe respetarse su derecho a expresar sus ideas en todos los ámbitos y sobre todos los asuntos, la voluntad de dialogo ya que no se comparte el futuro si no hay un intercambio entre quienes se han conocido realmente, si no se discuten las discrepancias y no se exploran los resquicios y las oportunidades que da un dialogo abierto y sincero y los cubanos, donde quieran que residan, deben ejercer su derecho a dialogar. También el respeto y el dialogo requieren del reconocimiento de derechos de participación pluralista en tales intercambios y de un clima humano y político que los garanticen y promuevan, requiere de la eliminación de las actuales trabas legales y logísticas gubernamentales que dificultan e impiden los intercambios, la eliminación de los permisos adicionales, de los tramites de entrada y salida para los cubanos, a nadie que no tenga una causa criminal pendiente radicada en un tribunal nacional o internacional, se le debe impedir el acceso a su país de origen en virtud de su ideología o afiliación política o por haber ejercido su derecho a expresar sus opiniones en o sobre cualquier país. 
Se necesita buscar un ambiente de cooperación con la diáspora cubana, que marche por encima de las diferencias remanentes, que permita la suma y multiplicación de talentos y esfuerzos sobre los logros alcanzados y por alcanzar por Cuba y por su diáspora, que se enfoque en la generación y uso de capital humano, social y financiero.
Se deben cambiar preceptos constitucionales, para poder realizar el reconocimiento a la doble ciudadanía y otras extensiones legales, como el derecho al voto en el extranjero a quienes salen o han salido del país de manera permanente o definitiva, de forma que puedan participar en el proceso político de la patria y sean eliminados los conceptos de que los emigrados son traidores y se borren las malas ideas de que los contactos regulares y sostenidos entre los cubanos de aquí y los que viven y trabajan en el exterior ponen en peligro a los residentes del país. Se sabe que mucho de estos emigrados salieron de Cuba temiendo la persecución, el encarcelamiento, la tortura e incluso la muerte y por tanto no deseaban regresar al país, por otro lado, muchos fueron casi deportados de forma subrepticia, como lo fueron muchos de los llamado marielitos, sacados de prisiones o de hospitales psiquiátricos, obligados a marcharse a la fuerza bajo conminación de largas penas si no lo hacían, como forma de expulsar a sus opositores, previo Acto de Repudio y manchas de huevos, jalones, golpes, piedras o escupidas, a su vez todos estos emigrados han perdido sus derechos civiles, políticos y sociales, incluyendo el derecho a poseer y mantener sus propiedades en el país, un conflicto sumamente polarizado donde numerosas familias se dividieron, muchas amistades se rompieron y la emigración se transformó en un virtual destierro sin posibilidad de relocalización.
Con relación a los cubanos emigrados, el proceso de cambio y transición deberá tener en cuenta un procedimiento que permita establecer un ministerio o algunas dependencias administrativas subordinada a la presidencia del Estado, para integrarse con la emigración con suficientes recursos financieros, técnicos y humanos, tomando lecciones de las actuales tendencias mundiales. Se deberán permitir, de surgir, la creación de alianzas estratégicas entre gobierno y la sociedad civil de manera que se identifiquen claramente los objetivos a seguir en cada sector de la emigración, ya sean profesionales, religiosos, etc. Destrabar la homologación de títulos y diplomas de estudios, fomentar cursos e intercambios culturales y científicos con el exterior, fomentar los proyectos de naturaleza social
Se deberán actualizarlas leyes que permitan regularizar y normalizar los procesos migratorios y las relaciones del país con la diáspora, de manera que se logre un patrón de migración circular que alivie la pérdida definitiva de recursos humanos por el actual flujo unidireccional hacia el exterior de los que emigran y no se obstruyan las actividades transnacionales, que permita que los emigrados puedan realizar inversiones en Cuba y se superen las barreras de las exiguas actividades listadas y autorizadas a los cuentapropistas, que apenas se trata de una economía de subsistencia, se deberá definir solo el campo de actividad económica estratégica que el Estado deba preservar y permitir que todo lo demás sea gestionado por iniciativa de cualquier cubano, del sector no estatal. Este tema traería una redimensión e incentivaría la entrada de un mayor volumen de remesas, capitalizando la economía y creando condiciones que permitan sostener el nivel de consumo que se prevé con el cambio con la inyección inmediata de cientos de millones de dólares al sector no estatal emergente, esto a nuestro leal saber y entender, enviaría un mensaje claro al exterior, que sabemos no pasara inadvertido por otros gobiernos, organizaciones multilaterales, fundaciones, ONG, etc. interesadas en invertir en Cuba. En este siglo XXI, marcado por los procesos de globalización Cuba tendrá que marchar de forma sistemática y permanentes hacia formas legales que acomoden la creciente transnacionalidad de su población y se logre la integración de la indivisible nación cubana.

Creo que el diálogo o el debate de construcción, tiene que ser el espacio donde en la mayor equidad posible se permita exponer los puntos de vistas con palabras transformadoras y escuchar los otros puntos de vistas, con respeto, sin tratar de descalificar ni desacreditar al que tiene una posición contraria, sino que debemos concentrarnos en el análisis de los argumentos que se proponen, sobre la base de la estrecha interconexión que debe existir en la reflexión y la acción, para así alimentarnos del bien, de forma recíproca y de esa manera unirnos como cubanos, integrarnos y unificarnos en una visión compartida , cambiar todo lo que se tiene que cambiar, evitando los límites e incomprensiones con el oportuno debate, para no caer en la falta de cultura del debate que nos ha caracterizado en los últimos tiempos y que se ha centrado en tratar de descalificar a quien tiene una opinión distinta y que tiene como causa la no existencia de espacios sociales y públicos visibles, causas que hoy amordazan esa cultura real del debate y solo se recrean en el marco formativo es por ello, que al decir de un psicólogo, ex director de un periódico cubano oficialista, los avatares de la historia reciente nos han desdibujado mucho de los imaginarios más compartido. No existen dudas de que también hay elementos terriblemente reticentes al cambio propuesto

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